miércoles, 24 de junio de 2009

Asalto a la Bastilla


Cuando asaltaron la Bastilla, el 14 de julio de 1789, ya no era la tenebrosa prisión de arbitraria monarquía francesa; sólo había siete presos, cuatro estafadores o falsificadores, un loco, un noble degenerado acusado de incesto y un solo agitador acusado de intento de asesinado a Luis VX. El marqués de Sade, prisionero de la fortaleza, había sido trasladado sólo días antes. La literatura y los políticos del momento embellecieron el asalto hasta convertirlo en gesta.
En 1790 la Asamblea Nacional francesa votó por aclamación un decreto en el que decide dar un homenaje a los "vencedores de la Bastilla" otorgándoles una pensión, un uniforme, armamento y un certificado como prueba de civismo ciudadano y agradecimiento de la patria. De los cerca de mil expedientes que se presentaron afirmando ser uno de los "heroes" que la asaltaron, sólo fueron reconocidos 630.
A pesar de los cuadros románticos que nos muestran el momento "glorioso" sembrado de cadáveres, sólo hubo dos muertos: el alcaide Bernard de Launay y el político Jacques de Flesselles.
Félix Velasco