sábado, 19 de noviembre de 2016

domingo, 6 de noviembre de 2016

Raciocinio


Hay quien no quiere razonar (1), quien no sabe hacerlo (2), a quien no se le permite que lo haga (3), y quien no se atreve a razonar (4).
(1) El primero es un fanático cuyas exigencias son inflexibles y su actitud psicopatológica extremadamente peligrosa: puede llegar a matar en nombre de la ideología que profesa, ya sea social, política, religiosa, deportiva,...
(2) Quien no sabe razonar es un tonto falto de entendimiento, o un terco, vanidoso y petulante: sin principios personales, miembro de la mayoría aborregada en cualquier tema que se plantee.
(3) No se permiten razonar y evitan que los demás lo hagan, convirtiéndose en rehenes de sus propias ambiciones: hacen que la vida sea un continuo "síndrome de Estocolmo" de adhesiones inquebrantables.
(4) El último corresponde a los puritanos, cobardes que consideran que el razonar es una temeridad, que creen que están en una situación privilegiada gracias a sus convicciones: se creen una raza elegida y predestinada.

Félix Velasco - Blog