domingo, 30 de enero de 2011

Esa otra fiel infantería

Los vi hace poco en el aeropuerto de México: ojerosos, mal afeitados, hechos polvo tras largos vuelos y tránsitos infames. Eran cuatro -uno, naturalmente, se llamaba Pepe- y hablaban de Flandes y de las Indias. O de como se diga ahora. Holanda, decían. México y Venezuela. Sitios así. Hablaban de saqueos, botines y aventuras. O sea, de buscarse la vida donde ésta late. De negocios. Estaban allí con sus arrugados coletos de cuero transformados en trajes de chaqueta y corbata; con sus armas, que eran ordenadores y agendas, y con esa mirada absorta, fatigada, que les queda a los que vienen de asaltar las murallas de Breda o pelear en las calzadas de Tenochtitlán. Observándolos mientras consultaban las salidas de los vuelos, concluí que tampoco, si uno se fija bien y leyó los libros adecuados, hay tanta diferencia: Barajas en vez de Cádiz, Lisboa o la boca del Guadalquivir, en galeones, o Italia y el Camino Español por los Alpes y Suiza, rumbo al norte de Europa. La fiel infantería del rey católico: la misma gente que hace cuatro siglos, harta de monarcas imbéciles, curas parásitos y funcionarios sanguijuelas, decidió que era mejor intentarlo allá afuera y reventar en ello, que languidecer en una tierra yerma, ingrata, dejada de la mano de Dios. 
Alguien escribió que en otro tiempo, cuando España se dilataba en el mundo, los españoles se echaron afuera a pelear y buscarse la vida, desde nobles hasta labriegos. Y fue cierto. Unos lo hicieron por hambre de gloria y dinero; otros, los más, por hambre de verdad. Desde las Indias a Filipinas, del norte de África a Europa entera, contra toda clase de naciones bárbaras o civilizadas, pelearon hidalgos y campesinos, bachilleres y pastores, caballeros y pícaros, amos y criados, soldados y poetas. Pelearon Cervantes, Garcilaso, Lope de Vega, Calderón, Ercilla y muchos más. En todas las tierras y climas, bajo nieve, sol, lluvia o viento, desharrapadas huestes de españoles pequeños y recios, fanfarrones, crueles, hechos a la miseria, el sufrir y las fatigas, con todo por ganar y nada que perder salvo la vida, renegando a cada paso en todas las lenguas de España, acuchillándose entre sí en los ratos libres que no empleaban en degollar a terceros, caminaron tras las rotas banderas en busca de pan que llevarse a la boca. Así llenaron los espacios en blanco de los mapas, las tierras incógnitas. Y sin pretenderlo, de rebote, los que regresaron vivos trajeron Méxicos y Perús, riquezas hasta para quienes nunca arriesgaron nada. E historias fascinantes que escuchar. 
Pensaba en eso viendo a los cuatro soldados de los modernostercios que aguardaban en el aeropuerto. La misma hambre, me dije. El mismo dilema. Quedarse en esta tierra estéril y enferma es languidecer. Recordé haberlos visto toda mi vida en cien rincones perdidos del mundo, alojados en hoteles de veinte dólares donde nunca para un hombre de negocios acomodado. Planchándose ellos cada mañana su único traje, como otros se revestían el arnés y el acero, antes de echarse a la calle a pelear de nuevo. A arrancarle el botín a la vida donde ésta se deja. Lo mejor de nuestra fiel infantería: empresarios y comerciales españoles que no gastan más de lo preciso en dormir y comer, sobrios y tenaces; pero que cada mañana, a la hora del combate, riñen con esos otros a quienes todo sobra, tumbando a base de iniciativa e imaginación a competidores de grandes compañías gringas que han hecho masters en Harvard y escriben sin faltas de ortografía; y que sin embargo se ven, sin comprenderlo, acuchillados por esos tipos duros, hambrientos y mal afeitados que no tienen Visa Oro pero saben arreglárselas para hacer lo imposible, por pura necesidad y desesperación. Porque hablan la lengua, o se la inventan. Porque lo de buscarse la vida, asaltar murallas para cobrarse pagas atrasadas o pelear en una trinchera, hambrientos y con el barro hasta los huevos, lo llevan en la sangre. Pensé en todo eso, como digo, mirando a esos tipos en la sala de espera del aeropuerto. Nunca imaginaréis, concluí, con cuántas cosas me reconciliáis de nuestra perra España. Calculé sus noches solitarias velando armas, mirando ventanas de cielos extranjeros. La soledad y la dureza del combate librado a tus solas fuerzas, sabiendo que el único día fácil es el que dejaste atrás. Hombres y mujeres valientes, soldados metidos muy adentro en territorio enemigo, que llevan al hombro, a su manera conmovedora, la vieja aspa de San Andrés: los colores de sus modestas empresas -«I am from Murcia», oí decir a uno en El Cairo, hace treinta años, al policía que le pidió la cartilla de vacunación que no llevaba-. Batiéndose a ciegas por la negra honra y por desesperación. Por hambre. Mal pagados e ignorados en su tierra, como siempre. De nuevo, también como siempre, la misma historia. No sabemos vivir de otra manera.
Arturo Pérez-Reverte
Félix Velasco - Blog

¿Popeyes? No, gracias

Es curioso este asunto de las modas y cómo de pronto se introducen en nuestras vidas cánones estéticos que antes nos parecían absurdos, feos e incluso algo inquietantes. Un ejemplo de esto es la depilación masculina. Ahora los tíos van más pelados que gusanos, estética que no va nada conmigo, la verdad, porque nunca le he visto el punto a los efebos, ni siquiera cuando tenía veinte años. Pareja con esta estética suele ir la famosa «tableta de chocolate». Con eso estoy más de acuerdo, ya ven ustedes. No está nada mal la visión de un ejemplar de hombros anchos y piernas y brazos bien torneados, que diría un cursi. Lo inquietante, sin embargo, es que para lograr este aspecto hay que pasarse horas en el gimnasio haciendo pesas, abdominales, flexiones y demás rutinas, lo que lleva a pensar que a un tipo que dedica tantas horas a cultivar su cuerpo de cuello para abajo poco tiempo le queda para cultivarlo de cuello para arriba... Resumiendo, lo confieso: no soy gran devota del mens sana in corpore sano. O lo soy, pero sin llegar al fanatismo. 
Creo que un poco de ejercicio es bueno y agradable, pero no veola necesidad de machacarse en el gimnasio o pulverizarse los meniscos y mucho menos aún «cultivarse» hasta convertirse en vigoréxico o en la caricatura de Popeye. Hasta ahora nunca he proclamado muy en alto mi falta de interés por esta fiebre que nos invade. Creo que es muy peligroso decir que una no adora la gimnasia, quedas fatal. Ya saben ustedes cómo es esto de la corrección política. En esa tiránica religión laica que hoy impera, hay cosas con las que no se puede disentir y una de ellas es el culto sin límites al cuerpo, al que ahora se ha sumado con el entusiasmo de los neófitos parte del sexo masculino. Sin embargo, tal como ocurre con los novatos, me da la impresión de que se están pasando de la raya. Y no hablo ahora de la depilación, las mechas en el pelo, la ropasuperfashion, etcétera; me refiero a esa idolatría al músculo que antes enunciaba y que -según leo- entraña no pocos peligros. ¿Sabían ustedes que detrás de esos bíceps bien torneados y de esa sublime «tableta de chocolate», se esconde, cada vez con más frecuencia, el uso de anabolizantes? Por lo visto, en los últimos tres años se ha triplicado el consumo de estas sustancias, hasta el punto de que el dopping ya no afecta solo a deportistas profesionales, sino a muchas más personas, sobre todo a hombres. Los efectos de dichas sustancias no pueden ser más alarmantes: disminución del volumen testicular, infertilidad, síndrome de abstinencia... ¿Sorprendidos? Esperen, porque faltan tres o cuatro perlitas: disfunción eréctil, alopecia, depresión y hasta aumento de mamas. Las autoridades sanitarias han dado la voz de alarma, pero nadie parece hacerles caso, puesto que los anabolizantes se venden falazmente como suplemento alimenticio para llevar una dieta más sana. Desde que el mundo es mundo, el ser humano ha sido capaz de cualquier sacrificio o estupidez con tal de alcanzar la belleza máxima. 
Las mujeres lo sabemos bien, puesto que desde niñas conocemos eso de «para presumir hay que sufrir». Pero una cosa es torturarse los pies con unos stilettos de quince centímetros o malgastar horas, sufrimiento y un pastoncio en distintos tratamientos de belleza (actividad a la que ahora se han sumado con entusiasmo los hombres) y otra muy distinta poner en peligro la salud. Tal vez porque ellos hasta ahora eran ajenos a estas vanidades las han abrazado con el entusiasmo -y la temeridad- de los conversos. Pero, curiosamente, lo que ignoran todos estos adoradores del cuerpo es que, a menos que lo hagan por satisfacer su narcisismo o por gustar a los de su propio sexo, a nosotras no nos va demasiado la hiperbelleza masculina. Y es que, así como para los hombres el aspecto físico es el primer atributo que valoran en una mujer, para nosotras el suyo no es más que una cualidad que sumar a otras a las que otorgamos mucha más importancia. Como el coraje, por ejemplo, o su capacidad emprendedora o de liderazgo y -sobre todo- su inteligencia. Atributos, por cierto, que no se adquieren haciendo pesas.
Carmen Posadas
Félix Velasco - Blog

El cuento de Caperucita Roja en lenguaje políticamente correcto para niños/as políticamente correctos/as.

Érase una vez una persona de corta edad llamada Caperucita Roja que vivía con su madre en la linde de un bosque. Un día, su madre le pidió que llevase una cesta con fruta fresca y agua mineral a casa de su abuela, pero no porque lo considerara una labor propia de mujeres, atención, sino porque ello representaba un acto generoso que contribuía a afianzar la sensación de comunidad. Además, su abuela no estaba enferma; antes bien, gozaba de completa salud física y mental y era perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que era.
Así, Caperucita Roja cogió su cesta y emprendió el camino a través del bosque. Muchas personas creían que el bosque era un lugar siniestro y peligroso, por lo que jamás se aventuraban en él. Caperucita Roja, por el contrario, poseía la suficiente confianza en su incipiente sexualidad como para evitar verse intimidada por una imaginería tan obviamente freudiana. De camino a casa de su abuela, Caperucita Roja se vio abordada por un lobo que le preguntó qué llevaba en la cesta.
- Un saludable tentempié para mi abuela quien, sin duda alguna, es perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que es -respondió.
- No sé si sabes, querida -dijo el lobo-, que es peligroso para una niña pequeña recorrer sola estos bosques. 
Respondió Caperucita: 
- Encuentro esa observación sexista y en extremo insultante, pero haré caso omiso de ella debido a tu tradicional condición de proscrito social y a la perspectiva existencial -en tu caso propia y globalmente válida- que la angustia que tal condición te produce te ha llevado a desarrollar. Y ahora, si me perdonas, debo continuar mi camino. 
Caperucita Roja enfiló nuevamente el sendero. Pero el lobo, liberado por su condición de segregado social de esa esclava dependencia del pensamiento lineal tan propia de Occidente, conocía una ruta más rápida para llegar a casa de la abuela. Tras irrumpir bruscamente en ella, devoró a la anciana, adoptando con ello una línea de conducta completamente válida para cualquier carnívoro. 
A continuación, inmune a las rígidas nociones tradicionales de lo masculino y lo femenino, se puso el camisón de la abuela y se acurrucó en el lecho. 
Caperucita Roja entró en la cabaña y dijo: 
- Abuela, te he traído algunas chucherías bajas en calorías y en sodio en reconocimiento a tu papel de sabia y generosa matriarca.
- Acércate más, criatura, para que pueda verte -dijo suavemente el lobo desde el lecho.
- ¡Oh! -repuso Caperucita-. Había olvidado que visualmente eres tan limitada como un topo. Pero, abuela, ¡qué ojos tan grandes tienes!
- Han visto mucho y han perdonado mucho, querida.
- Y, abuela, ¡qué nariz tan grande tienes!… relativamente hablando, claro está, y a su modo indudablemente atractiva.
- Ha olido mucho y ha perdonado mucho, querida.
- Y… abuela, ¡qué dientes tan grandes tienes! 
Respondió el lobo: 
- Soy feliz de ser quien soy y lo que soy -y, saltando de la cama, aferró a Caperucita Roja con sus garras, dispuesto a devorarla para disfrutar de "Carpe Diem".
Caperucita gritó; no como resultado de la aparente tendencia del lobo hacia el travestismo, sino por la deliberada invasión que había realizado de su espacio personal. 
Sus gritos llegaron a oídos de un operario de la industria maderera (o técnico en combustibles vegetales, como él mismo prefería considerarse) que pasaba por allí. Al entrar en la cabaña, advirtió el revuelo y trató de intervenir. Pero apenas había alzado su hacha cuando tanto el lobo como Caperucita Roja se detuvieron simultáneamente. 
- ¿Puede saberse con exactitud qué cree usted que está haciendo? -inquirió Caperucita. 
El operario maderero parpadeó e intentó responder, pero las palabras no acudían a sus labios. 
- ¿Se cree acaso que puede irrumpir aquí como un Neandertalense cualquiera y delegar su capacidad de reflexión en el arma que lleva consigo? -prosiguió Caperucita-. ¡Sexista! ¡Racista! ¿Cómo se atreve a dar por hecho que las mujeres y los lobos no son capaces de resolver sus propias diferencias sin la ayuda de un hombre? 
Al oír el apasionado discurso de Caperucita, la abuela saltó de la panza del lobo, arrebató el hacha al operario maderero y le cortó la cabeza.
Concluida la odisea, Caperucita, la abuela y el lobo creyeron experimentar cierta afinidad en sus objetivos, decidieron instaurar una forma alternativa de comunidad basada en la cooperación y el respeto mutuos y, juntos, vivieron felices en los bosques para siempre.
Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.


NOTAS:

  • Caperucita Roja es un cuento con moraleja, de transmisión oral de gran parte de Europa. En él, el lobo, ya disfrazado de abuelita, invita a la niña a consumir carne y sangre, pertenecientes a la pobre anciana a la que acaba de descuartizar.
  • Charles Perrault fue el primero que recogió esta historia y la incluyó en un volumen de cuentos (1697). En su versión, acude un cazador al escuchar los gritos de Caperucita al ser devorada, se enconta al lobo durmiendo, le raja la barriga y saca a Caperucita y a su abuela, metiéndole piedras; al despertarse el lobo estaba muy sediento y fue a beber al río, pero al tener tanto peso en la barriga cayó en el agua y lo arrastró la corriente.
  • Ludwig Tieck (1800) escribió "Vida y muerte de la pequeña Caperucita Roja. Una tragedia", en la que se introduce la figura del leñador, que salva a la niña y a su abuelita.
  • Los hermanos Grimm (1812), escribieron una versión más inocente, y que es la universalmente conocida y leída.

sábado, 29 de enero de 2011

TBO - 01


- El Llanero Solitario es una ficción enmascarada Texas Ranger, que con sus nativos americanos compañero Tonto (otras versiones Toro), lucha contra la injusticia en el viejo oeste americano. Cuando partía con blanco "Plata", el Llanero Solitario gritaba: "Hi-ho, Silver!" Tonto llamaba al Llanero Solitario "Kemo Sabe ", que significa "explorador de confianza" o "amigo de confianza. Estas frases, sus balas de plata, y el tema musical de la Overtura Guillermo Tell (pata TV) están en la memoria de millones de personas adultas que disfrutaron con sus aventuras cuando eran niños.

- Pumby, el Gatito Feliz, creación de José Sanchis Grau, apareció por primera vez en el número 260 de Jaimito. Unos meses después, en abril de 1955, su nombre encabezaría y daría título a una de las mejores, quizás la mejor, revista humorística para niños de la historia del tebeo español. Junto a la obra de autores como Palop, Nin, Karpa, Liceras, Frejo, Edgar o Lanzón, Pumby supondría una sana, imaginativa e inocente distracción para los niños de varias generaciones, un verdadero "héroe de paraeta" hasta la quiebra de la Editorial Valenciana a finales de 1984.Con la eterna compañía de sus amigos Blanquita y el Profesor Chivete Pumby viajaría a todos los rincones del globo e infinitos mundos a cada cual más fantástico.

Félix Velasco - Blog

viernes, 28 de enero de 2011

Placido Domingo - Vereda Tropical (Lamento Borincano)




Sale loco de contento con su cargamento
para la ciudad, para la cuidad
lleva en su pensamiento todo un mundo
lleno de felicidad, de felicidad
piensa remediar la situacion
del hogar que es toda su ilusion
y alegre, el jibarito va cantando asi
diciendo asi, bailando asi por el camino:
"si yo vendo la carga, mi dios querido
un traje a mi viejita voy a comprar"

Borinquen, la tierra del eden
la que al cantar, el gran Gothie
llamo la perla de los mares
y ahora que tu te mueres en tus pesares
dejame que te cante yo tambien

Voy por la vereda tropical
la noche plena de quietud
con su perfume de humedad.

En la brisa que viene del mar
se oye el rumor de una canción
canción de amor y de piedad.

Con ella fui, noche tras noche hasta el mar
para besar su boca fresca de amar,
y me juró, quererme más y más
sin olvidar jamás aquellas horas junto al mar.

Hoy sólo me queda recordar;
mis ojos se mueren de llorar,
el alma muere de esperar.

¿Por qué se fue?
tú la dejaste ir, vereda tropical,
hazla volver a mí,
quiero besar su boca otra vez junto al mar
vereda tropical.

Félix Velasco - Blog

Johnny Cash - Ghost Riders In The Sky - JInetes en el Cielo


Félix Velasco - Blog

martes, 25 de enero de 2011

No lamentéis mi destino - Napoleón

"Soldados de mi Vieja Guardia: me despido de todos vosotros. Durante los veinte años os he acompañado sin cesar en el camino del honor y la gloria.
Todas las potencias de Europa se han combinado en armas contra mí.
Algunos de mis generales han demostrado ser infieles a su deber y a Francia. En estos últimos tiempos, del mismo modo que en los días de prosperidad, vosotros habéis sido modelos de coraje y fidelidad. Con hombres así nuestra causa no puede estar perdida; pero la guerra hubiera sido interminable; hubiera sido una guerra civil, y eso hubiera acarreado desgracias más tremendas para Francia.
He sacrificado todos mis intereses personales por aquellos del país.
Me voy, pero vosotros mis amigos, continuaréis sirviendo a Francia. Su felicidad era mi único pensamiento. Y continuará siendo el objeto de mis deseos. No lamentéis mi destino; si he consentido en sobrevivir es para honrar vuestra gloria. Tengo intenciones de escribir la historia de los grandes logros que hemos conseguido juntos.
Adieu, mis amigos. No puedo abrazaros a todos, pero me abrazo a vuestro general. Vamos, General Petit, que puede presionar a mi corazón! Tráeme el águila, que quiero abrazarla también! ¡Ah! Estimada águila, que con este beso que te doy encuentre un eco a la posteridad! ¡Adiós, mis hijos, los mejores deseos de mi corazón estarán siempre con vosotros, no me olvidéis!"
Napoleón Bonaparte
Discurso de despedida de Napoleón en Fontainebleau, 20.04.1814
Félix Velasco - Blog

miércoles, 19 de enero de 2011

Cafe Del Mar: New Beginning - Another Day


Félix Velasco - Blog

Toda una Vida

Ver como pasa el tiempo da vértigo, el presente sólo se forma del pasado, y lo que se encuentra en el efecto estaba ya en la causa, por eso es bueno conocerlo… pero el futuro de forja en las decisiones del presente.
Sin embargo hay quienes, para ser dueños del presente y autojustificar sus decisiones, quieren cambiar el pasado, retocando fotografías, reescribiendo biografías, modificando la Historia,… craso error, las cosas han sido como han sido, el único elemento que puede sustituir la dependencia del pasado es la dependencia del futuro, viviendo intensamente el presente.
Félix Velasco - Blog

sábado, 15 de enero de 2011

No cabe un tonto más


Me van ustedes a disculpar -o no-, pero la culpa no la tiene el niño, ni sus padres. Alguien debería romper una lanza por esa familia; así que aquí me tienen, rompiéndola. En el asunto del profesor del instituto de La Línea que mentó el jamón en clase, ofendiendo la sensibilidad islámica de un alumno musulmán de trece años, los culpables son otros. Después de todo, el padre que puso una denuncia en comisaría, tras calificar de maltrato escolar el hecho de que se pronunciasen las impuras palabrasjamón y cerdo en clase, no hacía otra cosa que demostrar que sabe muy bien dónde está. Que nos ha tomado el pulso. Los hipócritas somos nosotros, ciudadanos socialmente correctos y de limpia conciencia, que después de llenarnos la boca tragándolo todo hasta el fondo porque no vayan a decir que somos intransigentes, xenófobos y fachas, y por el resto del qué dirán, de pronto nos ponemos estrechos y tiquismiquis diciendo que no, oiga. Por Dios. Ahora, la puntita nada más. 
Esto es España, oigan. Donde, como dice mi compadre CarlosHerrera, no cabe un tonto más, pues nos caeríamos al agua. Cuando la familia del niño musulmán ofendido por el jamón dirigió sus pasos a la comisaría más próxima, de ingenua tenía lo justo. La movía la certeza absoluta de que, por descabellada que fuese su denuncia, tenía ciertas posibilidades de prosperar. Y no puedo menos que darle la razón. Conociendo el patio. 
El maestro, en primer lugar. Menos mal que anduvo prudente yachantó la mojarra. Con la hiperprotección que en España dispensamos a los pequeños cabroncetes, que un niño se levante en clase y le quite la palabra al profesor que está hablando de Geografía y de climas adecuados para la cura del cochino, a fin de exigirle que no ofenda su sensibilidad religiosa, nos parece a muchos lo más natural del mundo. O semos tolerantes, o no lo semos. Respeto a la multiculturalidad, se llama eso. Y si al maestro se le ocurre levantar la voz para decirle al zagal que cierre el pico, o agarrarlo por el pescuezo si se pone flamenco y sacarlo al pasillo, calculen el desparrame. Docente fascista, violencia escolar, xenofobia en las aulas, tertulias de radio y televisión, Internet a tope. Se le cae el pelo, al profe. Niño y encima musulmán, casi nada. Si además llega a ser niña y con pañuelo en la cabeza, abre telediarios. 
En cuanto a la policía, imaginen que son el cabo Ramírez, o comose llame, que está echándose un cigarrito en la puerta, y en ésas llega el padre de la criatura y dice que a su hijo le han mentado el jalufo en clase, y que es intolerable. Entonces usted, Ramírez, considera dos opciones. La primera que se le ocurre es mandar al padre y al hijo a tomar por saco; pero, lo mismo que el maestro, sabe perfectamente en qué país imbécil se juega los cuartos. También sabe que, si no se pone a disposición de cualquier fanático oportunista, tramitando tal clase de denuncias, puede ponerse a remojo: xenofobia policial, abuso de autoridad, prevaricación, nocturnidad -son las siete de la tarde- y alevosía. Titulares de prensa, y María Antonia Iglesias, descompuesta de belfo, llamándolo fascista y mala persona en la telemierda. Así que opta por la segunda opción, y tramita. Cayéndosele la cara de vergüenza, pero resignado con su puto oficio y su puta España, va al día siguiente a tomarle declaración al maestro. Y que salga el sol por Antequera. 
Ahora, el juez, fiscal o lo que sea. Afortunadamente estaba deguardia uno normal, de los que no buscan salir en los periódicos. Y decidió, con sano criterio, hacer lo que no pudo el cabo Ramírez: mandar al demandante a tomar por saco, como la Justicia hace esas cosas: archivando la denuncia. Mi pregunta es qué habría ocurrido si en vez de tocarle al fiscal Fulano le hubiese caído al fiscal Mengano: uno de los que tocan otro registro y se la cogen con papel de fumar, por si acaso. De los que, en una discusión de tráfico, una conductora llama cabrón a un conductor, éste responde zorra, y empapelan al conductor por conducta machista. Dirán ustedes que es imposible. Que la denuncia del jamón no podía prosperar jamás. Vale. Piénsenlo despacio. Esto es España, recuerden. Paraíso de demagogos y cantamañanas, donde prospera todo disparate. Ahora díganme otra vez que la denuncia nunca iría adelante, por lo menos en fase de diligencias. Díganlo mirándome a los ojos. 
Así que, en mi opinión, el digno musulmán hizo perfectamente. No arriesgaba nada. Y si cuela, cuela. Con suerte, incluso habría sacado una pasta para pagarse el viaje a La Meca con la familia. En todo caso, lo seguro es que en la comunidad islámica de su pueblo deben de tenerlo ahora por un hombre santo, honesto mahometano. Todo un tipazo. De estar en su chilaba, yo también lo habría hecho.

Arturo Pérez-Reverte
Félix velasco - Blog

Descargas

Yo podría entender que se cerrasen las páginas de descargas deInternet si previamente nuestros gobernantes proclamasen con solemnidad: «Establecemos que toda forma de transmisión gratuita de la cultura debe considerarse delictiva; y que toda persona, física o jurídica, que contribuya a la misma será puesta a disposición judicial». Tal pronunciamiento se me antojaría injusto y aberrante; pero, puesto que estamos en manos de gobernantes injustos y aberrantes, deseo que al menos se expresen como los tiranos que son, sin disfraces democráticos ni pamplinas buenistas. Lo que, en cambio, no puedo entender es que nuestros gobernantes pretendan cerrar las páginas de descargas de Internet y castigar a sus administradores mientras, por ejemplo, mantienen abiertas las bibliotecas públicas. Aquí algún lector escandalizado me opondrá: «¡Cómo se atreve a comparar las páginas web de descargas, esos zocos de latrocinio, con las bibliotecas, esos templos donde se custodia el saber!». A lo que le responderé: «Zocos o templos, como usted lo desee; pero lo cierto es que se dedican a lo mismo, que es la transmisión gratuita de cultura, o de lo que nuestra época entiende por cultura, que con frecuencia es borra para obturar las meninges; y si la biblioteca es de préstamo, como suelen ser todas las bibliotecas públicas, más todavía». 
Algún lector ofendido por mi defensa de las descargas de Internet me ha reprochado: «¿Le gustaría a usted que mañana un multimillonario filántropo se dedicara a imprimir sin ánimo de lucro sus libros, y los pusiera a disposición de cualquier hijo de vecino?». A lo que yo le he respondido: «¡Pero, hombre de Dios, si ese multimillonario filántropo ya existe! Se llama «red de bibliotecas públicas del Estado»; y tiene abiertas sucursales en todos los barrios de nuestras ciudades, en todos los pueblos que salpican nuestra malhadada piel de toro, y hasta en autobuses itinerantes que llegan a las aldeas más recónditas y despobladas, y en los andenes del metro». Es verdad que este multimillonario filántropo no «imprime sin ánimo de lucro» mis libros, para ponerlos a disposición de cualquier hijo de vecino; no, hace algo todavía más ruin y desvergonzado, que consiste en obligar al contribuyente a apoquinar dinero para comprar unos cuantos ejemplares de mi libro (en honor a la verdad, más bien pocos o casi ninguno en mi caso concreto y excepcional, pues no soy escritor afecto al Régimen) que, repartidos por la «red de bibliotecas públicas del Estado», están a disposición de cualquier hijo de vecino para que los lea gratis. ¡Y este multimillonario, más caradura que filántropo, resulta que es el mismo que pretende evitar a toda costa que en Internet la gente, montándoselo por su cuenta, haga lo mismo que él hace en su «red de bibliotecas públicas»! Uno podría entender que se exigiera pagar una cantidad estipulada por descargar una canción o una película si en las bibliotecas se exigiera, a cada lector que toma prestado un libro, el abono de una compensación económica para el autor de ese libro, que por culpa de ese préstamo deja de vender un ejemplar. Pero si tan saludable requisito no se lo impone el Estado a las bibliotecas, ¿con qué derecho pretende imponérselo a los internautas? Y si no cierra las bibliotecas, ¿por qué pretende cerrar las páginas de descargas? 
Aquí alguien podría aducir: «¡Es que Internet es una selva sin reglas, y en la selva hay que poner orden!». Póngase orden, pues: pero si el encargado de poner orden en la selva se limita a podar o arrancar un arbolito, dejando que en lo demás la selva siga tan agreste e infestada de alimañas y pantanos mefíticos como antes, hemos de concluir que a tal encargado no le interesaba adecentar la selva, sino arrancar ese arbolito concreto, al que profesaba especial inquina u ojeriza. Y si nuestros gobernantes, que (con la única excepción de la pedofilia) jamás se han preocupado de combatir la turbamulta de conductas delictivas que hallan cobijo y propagación en Internet, empezando por calumnias, injurias y difamaciones sin cuento, de repente se muestran tan celosos en la persecución de las descargas, hemos de pensar que los mueve algún impulso no demasiado filantrópico. A la postre, los tiranos, por mucho que aderecen de disfraces democráticos y pamplinas buenistas sus acciones, acaban mostrando las costuras de injusticia y aberración que constituyen el meollo de su alma; y esta época de ignominia acabará siendo recordada como aquel tiempo demencial en que abortar era un derecho y bajarse una película de Internet, un delito.
Juan Manuel de Prada
Félix Velasco - Blog

sábado, 8 de enero de 2011

jueves, 6 de enero de 2011

¡Vivan los Reyes Magos!

Reivindico a los Reyes Magos, porque son tres venerables ancianos, llenos de vitalidad e ilusión, que llevan 2.000 años con su Pyme, sin jubilarse, atendiendo el mercado infantil global:
1. Son un símbolo multirracial y nunca han tenido problemas de inmigración.
2. Son fashion total, su elegancia en el vestir no ha pasado de moda en dos milenios.
3. Si no existiesen los Reyes Magos, las vacaciones se acabarían el 2 de enero.
4. Son ecológicos, utilizan vehículos de tracción animal que con su estiércol contribuyen a fertilizar el suelo. Nada de trineos volando ni estupideces que no existen.
5. Crean un montón de puestos de trabajo: pajecillos, carteros reales y multitud de gente que va en la cabalgata. De Santa Claus individualista puede hacer cualquier pelagatos, pero se necesitan tres para ser Reyes Magos. ¡Eso es Trabajo en Equipo!
7. Los Reyes Magos fomentan la industria del calzado y enseñan a los niños que las botas se deben limpiar al menos una vez al año. Por contra, el gordinflas exige que se deje un indecoroso calcetín, prenda íntima y proclive a servir de acomodo de la mugre y la pestilencia.
8. Los Reyes Magos planifican concienzudamente su trabajo y se retiran discretamente cuando acaban el trabajo.
9. Santa Claus vive en el Polo Norte y por eso es un amargado. Los Magos son de Oriente, cuna de la civilización y mejor clima, por son de una elegancia no decadente.
10. Los Reyes Magos tuvieron un papel destacado en la Navidad, Santa Claus es un trepa que trata de aprovecharse del negocio, pues no participó para nada en los acontecimientos de la Navidad.
11. Los Magos mantienen en pie la minería. No lo han cambiado por gas natural ni por bombillitas horteras.
12. Los Reyes Magos lo saben todo. Santa Claus no sabe otra cosa que agitar estúpidamente una campanita y decir “jou, jou, jooouu!”. ¡Menuda conversación!
13. Santa Claus es un zoquete que no respeta los derechos y sentimientos de los renos de nariz colorada. Por contra, no hay documentado ningún caso de maltrato físico o psicológico por parte de los Reyes Magos hacia sus camellos.
14. Los Reyes Magos son agradecidos, siempre se zampan las golosinas que les dejamos en el plato.
15. Sin los Reyes Magos no se habría inventado el riquísimo Roscón de Reyes.
Empecemos la campaña de solidaridad este año con nuestros queridísimos y tradicionales Reyes Magos.
Félix Velasco - Blog

miércoles, 5 de enero de 2011

lunes, 3 de enero de 2011

Sangre y Hierro

"Camaradas:
En el informe que presentó el Comité Central del Partido al XX Congreso, en numerosos discSe hablaba de la sobriedad de los prusianos. ¡Sí!, de la gran independencia del individuo que hace difícil gobernar en Prusia con la constitución o consolidar la Constitución.
En Francia las cosas son diferentes, allí la independencia individual es insuficiente. Una crisis constitucional no sería vergonzosa, pero en cambio sería honorable.
Además, estamos tal vez demasiado bien educados para apoyar una constitución. Somos demasiado críticos. La capacidad para evaluar las medidas del gobierno y los registros de la asamblea pública son demasiado comunes. En el país hay una gran cantidad de personajes Catilina (conspirativos) que tienen un gran interés en las insurreciones. Esto puede sonar paradójico, pero todo ello demuestra lo difícil que es la vida constitucional en Prusia.
Por otra parte, uno es demasiado sensible sobre los errores del gobierno, como si fuera bastante decir que esto o ese ministro del gabinete cometió los errores, como si uno mismo no fuera adversamente afectado. La opinión pública cambia, la prensa no es lo mismo que la opinión pública. Uno sabe cómo es la prensa escrita.
Los miembros del Parlamento tienen un deber más alto, liderar la opinión, y situarse por encima de ella. Somos demasiado apasionados. Tenemos una preferencia para poner una armadura que es demasiado grande para nuestro pequeño cuerpo. Y ahora, en realidad, se supone que la utilizamos.
Alemania no está buscando el liberalismo de Prusia, sino su poder. Baviera, Württemberg, Baden pueden disfrutar del liberalismo, y sin embargo nadie les asignará el papel de Prusia.
Prusia tiene que unirse y concentrar su poder para el momento oportuno, que ya ha pasado por alto varias veces.
Las fronteras de Prusia fijadas por el Tratado de Viena de 1814-15 no favorecen un desarrollo sano del Estado; los grandes problemas de la época no se resolverán con discursos y decisiones tomadas por mayoría —éste fue el tremendo error de 1848 y 1849—, sino con sangre y hierro.
La apropiación del último año se ha llevado a cabo, por cualquier motivo, lo que constituye una cuestión de indiferencia. Yo mismo estoy buscando sinceramente el camino de un acuerdo que no depende de mí únicamente.
Habría sido mejor si la Cámara no hubiera cometido un hecho consumado. Si no hay ningún presupuesto, entonces es una tabla rasa. La Constitución no ofrece ninguna salida, entonces es una interpretación en contra de otra interpretación. “Summum jus, summa iniuria” [Cicerón: La ley suprema puede ser la mayor injusticia], la letra mata.
Me alegro de la observación de la que habla, sobre la posibilidad de otra resolución de la Cámara con motivo de un proyecto de ley que permita la perspectiva de un acuerdo. Él, también, está buscando este puente. Cuando podría encontrarlo es incierto.
Lograr un presupuesto este año es casi imposible dado el tiempo. Estamos en circunstancias excepcionales. El principio de puntualidad para presentar el presupuesto también es reconocido por el gobierno, pero se dice que ya prometieron y no lo mantienen. Y ahora es "Por supuesto que pueden confiar en nosotros como personas honestas."
No estoy de acuerdo con la interpelación, de que es inconstitucional hacer gastos cuya autorización había sido rechazada. Para cada interpretación, es necesario ponerse de acuerdo sobre los tres factores.".
Otto Von Bismark
Discurso pronunciado el 30 de Septiembre de 1862.
Félix Velasco - Blog

sábado, 1 de enero de 2011

Boabdil no tenía motivos

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No quiero que se vaya 2010 sin glosar un recorte de prensa que tengo sobre la mesa. Hace unas semanas coincidieron, en tiempo y espacio, el alarde habitual de cinismo de las autoridades del ramo tras la publicación de cada informe Pisa sobre el estado de la educación en España -sólo estamos un poco por debajo de la media, no vamos tan mal como parece, etcétera- y una cosita de la Junta de Andalucía que me hace tilín. Sobre nuestro coma educativo no voy a extenderme, pues acabo de desayunar y sería incómodo que la náusea me hiciera vomitar el vaso de leche y los crispis sobre el teclado del ordenata; sobre todo si recuerdo los paños calientes del ministro responsable, señor Gabilondo, el triunfalismo idiota de su secretario de Educación -que ni me acuerdo de cómo se llama ni me importa un carajo-, o el de ciertos presuntos consejeros de Educación de los diecisiete putiferios del Estado español. Dicho sea lo de Estado con las cautelas oportunas. 
El adobo de choteo, como digo, lo pone el recorte de prensa que mencionaba. Lo leí cuando se hacían públicos los datos que, una vez más, confirman que la lucha honorable de tantos maestros españoles, maniatados por nuestro triste sistema educativo, es una batalla perdida; que la excelencia en las aulas es políticamente incorrecta, que todo se iguala por abajo en favor de la apatía y la mediocridad, y que preferimos tener masas de chusma informe antes que élites preparadas que le pongan letras mayúsculas a la palabra futuro. Tengo ese recorte sobre la mesa, como digo, y me partiría la caja si no fuera porque el asunto tiene poca gracia. Mientras el informe Pisa confirma que Andalucía sigue a la cola de Europa, lo que preocupa a la Junta que gobierna esa autonomía, la prioridad a la que dedica tiempo y viruta, lo que le quita el sueño y merma su presupuesto, es publicar una guía de 71 páginas para propiciar«el conocimiento de la perspectiva ecofeminista y potenciar el lenguaje periodístico desde una perspectiva de género medioambiental». 
Lo de menos es que Andalucía, inculto patio de Monipodio depolíticos oportunistas y clientela comprada con subvenciones, carezca de medios para que los colegios funcionen, los alumnos progresen, y los profesores heroicos dispongan de medios en la desigual lucha que libran. Por ahí pasa la Junta de puntillas. Para lo que comparecen cuatro consejeros -Medio Ambiente, Presidencia, Igualdad y Hacienda- es para exigir al mundo que se evite la palabra actor sustituyéndola por persona que actúa, que en vez de futbolistas digamos quienes juegan al fútbol, que en vez de parados se diga personas sin trabajo, que los ciudadanos se transformen en la ciudadanía, el hombre en la humanidad, los niños en la infancia y los andaluces en el pueblo andaluz. 
Llegados a este punto, diríamos que la imbecilidad de la Junta andaluza, encarnada en sus representantes, quedó exhausta. Pues no. Aún les quedó resuello para poner algunos ejemplos de cómo evitar el lenguaje machista. Por ejemplo, sustituyendo la frase «los maestros les prohíben usar el móvil a los alumnos» por «el profesorado le prohíbe usar el móvil al alumnado»; que, además, resulta un delicioso pareado. Aunque mi recomendación favorita del informe juntero -me pregunto cuánto costó, y a quién arregló el año la subvención, o mandanga- es la que critica la frase «Páez estuvo magnífico en su intervención y la señora Martínez iba muy elegante» y exige cambiarla por «Páez estuvo magnífico en su intervención y la señora Martínez realizó unas aportaciones muy inteligentes»; dando por sentado que la señora Martínez, sea quien sea, y por el hecho de ser mujer, tiene que aportar inteligencia por cojones. 
Sería injusto afirmar que en este alarde de sentido común y gusto expresivo, la Junta se olvida de la educación y la cultura. Hay una exigencia de la que, supongo, tomarán nota todos los profesores -el profesorado- que expliquen a sus alumnos, o alumnado, la Historia de Andalucía y de España; dicho sea lo de España sin ánimo de ofender. Según lo que recomienda el manual juntero, la madre de Boabdil ya nunca podrá dirigirse en los libros de texto a su destronado chaval con las palabras que le dedicó en 1492, largándose de Granada: «No llores como una mujer lo que no defendiste como hombre». La frase, ahora, será: «No llores, pues no tienes motivos para ello». Y punto. Ocho siglos de Reconquista, como ven, resueltos y simplificados de un plumazo. ¿Motivos? ¿Reconquista de qué? Más fácil para los chicos, imposible. 
No puede ser, me digo, que sean tan analfabetos. Ni tan estúpidos. Eso me digo una y otra vez. Serían inocentes, y en nada de esto acabo de ver inocencia alguna. Me pregunto, entonces, cuál es la frontera que separa a un analfabeto de un sinvergüenza.
Arturo Pérez-Reverte
Félix Velasco - Blog

¿Políticos?