martes, 19 de junio de 2012

Padre nuestro en Guaraní


Ore ru reiméva yvágape
Padre nuestro que estás en el cielo
toñembojeroviákena nde réra
Santificado sea tu nombre
Taoreañuamba ne mborayhu
Venga tu reino.
Tojejapo ne rembipota
Hágase tu voluntad
ko yvy ári yvágapeguáicha
Así en la tierra como en el cielo
Eme’êmo oréve ko’ára kóvape ore rembi’urã opa ára roikotevêva
El pan nuestro de cada día dánoslo hoy
Ha eheja reíkena oréve ore mba’e vaikue
Y perdónanos nuestras deudas
roheja reiháicha ore rapichápe hembiapo vaikue oréndive
Así como nosotros perdonamos a nuestros deudores
Ha ani orerejátei roñepy’ara’ã
Y no nos dejes caer en la tentación
ore pe’a avei mba’e pochy poguýgui
Más líbranos del mal.

Félix Velasco - Blog

La abuela ha muerto

"La abuela ha muerto". Esta contraseña, pronunciada a las 20 horas del 31 de agosto de 1939 por el jefe del Sicherheitsdienst, Heydrich, abrió la puerta de la segunda guerra mundial. Todo había empezado algunas semanas antes, cuando Hitler, decidido ya a atacar Polonia, encargó al comandante de las SS Himmler organizar un "incidente" capaz de dar al ejército alemán la excusa oficial que pudiera justificar frente al mundo la intervención armada en territorio polaco.
Himmler habló con Heydrich y éste asumió personalmente la misión de preparar un plan que proviese el asalto de supuestos soldados polacos a la emisora alemana Gleiwitz, a pocos kilómetros de la frontera. La operación fue preparada en el más absoluto secreto.
Algunas decenas de hombres, casi todos miembros de las SS, fueron enviados a la zona de Gleiwitz provistos de armas y uniformes de reglamento del ejército polaco. Mandaba el grupo un joven ex estudiante de filosofía llamado Alfred Helmut Naujocks. Miembro de las SS y colaborador de la Gestapo y la policía secreta, Naujocks era un tipo audaz, un aventurero sin escrúpulos, fanático secuaz de la doctrina nazi. En lo sucesivo, la Gestapo acudirá de nuevo a él siempre que haya que crear "incidentes" análogos. (Naujocls fue, por ejemplo, el protagonista de la provocación montada por los alemanes para justificar ante la opinión pública las agresiones contra Bélgica y Holanda).
Misión del comando nazi era fingir un ataque a la emisora Gleiwitz y leer allí por la radio un mensaje en lengua polaca obviamente hostil para con Alemania. Ocultos en su escondrijo, los hombres de Naujocks esperaron largo tiempo la orden de moverse. La orden llegó por fin en la tarde del 31 con una llamada personal de Heydrich. La ejecución del plan se desarrolló sin incidentes.
Los falsos soldados polacos atacaron arma al brazo la emisora y para dar más realismo a su acción, no dudaron en hacer fuego sobre el personal, matando a algunos ciudadanos alemanes que, de perfecta buena fe, habían tratado de defenderse de los "polacos".
Conquistada la estación de radio, los asaltantes leyeron por el micrófono el mensaje previamente preparado y luego se alejaron fingiendo dirigirse hacia la frontera. Algunas horas después del "incidente" las fuerzas alemanas entraban en acción mientras Hitler, desde Berlín, podía anunciar por la radio: "Esta noche, tropas regulares polacas han abierto fuego contra nuestro territorio.Desde las 4, 45, nuestras fuerzas han pasado al contraataque".
Félix Velasco - Blog

El espíritu del Éxtasis

File:Rolls-Royce Corniche - Spirit of Ecstasy.jpg
El espíritu del Éxtasis es el nombre del adorno de capó presente en los automóviles fabricados por Rolls-Royce. Tiene la forma de una mujer inclinada hacia adelante con sus brazos extendidos sobre ella hacia atrás. Un gran trozo de tela ondulada recorre sus brazos y atraviesa su espalda, recordando a unas alas.
El espíritu del Éxtasis, también llamado "Emily", "Silver Lady" ("Señorita de Plata") o "Flying Lady" ("Señorita Voladora"), fue diseñado por Charles Robinson Sykes y lleva consigo una historia de pasión secreta entre John Walter Edward Scott-Montagu, (Segundo Lord Montagu de Beaulieu después de 1905, un pionero del movimiento automotriz, y editor de la revista especializada The Car desde 1902) y su amor secreto y modelo del emblema, Eleanor Velasco Thornton. Eleanor era la secretaria de John Walter, y su amor mutuo permanecería escondido, limitado a su círculo de amigos, durante más de una década. El motivo de este secretismo era el estatus social y económico pobre, que suponía un obstáculo para su amor. John-Walter, sucumbiendo a las presiones de su familia, se casó con Lady Cecil Victoria Constance, pero su relación amorosa secreta siguió adelante.
Eleanor murió el 30 de diciembre de 1915, hundiéndose con el SS Persia, cuando la nave fue torpedeada cerca de Cretapor un submarino alemán, mientras ella acompañaba a Lord Montagu en su viaje a la India, cuatro años después de haber sido inmortalizada por su amante.
Cuando Montagu encargó a su amigo Sykes la escultura de una estatuilla personal para el capó de su Rolls-Royce Silver Ghost, Sykes eligió a Eleanor Thornton como su modelo. Sykes originalmente creó a mano una figurita basada en ella con su ropa revoloteando por el viento, presionando un dedo contra sus labios - para simbolizar los secretos de su amor. Esta figurita fue, consecuentemente, llamada The Whisper (El Susurro).
Aunque parezca que no ha cambiado nunca, esta estatua ha sufrido un total de 11 modificaciones de importancia a lo largo de su vida. Debido a la reducción de altura de las carrocerías, el Espíritu del Éxtasis se ha visto reducido en varias ocasiones, que se consideran alteraciones del diseño original del modelo.
Versión arrodillada: La estatuilla de la señorita arrodillada fue desvelada el 26 de enero de 1934, y era un innegable reflejo de Eleanor como un símbolo de Rolls-Royce. También llevaba grabada la inscripción de "C. Sykes, 26.1.34" en la peana, la fecha cuando se finalizó la primera pieza. Esta versión fue, de todos modos, dejada de fabricar tras elSilver Wraith, el Silver Dawn y el Phantom IV, en favor de una versión más pequeña que la original, pero de pie, tal y como ha llegado hasta nuestros días.
Félix Velasco - Blog

La partida más larga de poker

Allá por enero de 1949 Johnny Moss y Nick el Griego Dandolos se sentaron frente a frente y comenzaron la partida de cartas más larga de la historia. Un maratón de naipes que, hasta la fecha, permanece imbatido. En lo que quizá fue el germen de las Series Mundiales de Poker, el Binion´s Horseshoe Casino en Las Vegas fue testigo sobre como los dos jugadores más grandes del momento pararon de darle a picas, corazones, tréboles y diamantes hasta mayo. Una marca que hasta ahora nadie ha batido y que, dados los tiempos que corren, parece difícil de superar.
Benny Binion, el propietario del casino, tenía en mente la idea de montar una suerte de espectáculo de poker para atraer a los turistas. Que mejor que preparar un mano a mano entre Johnny Moss y el Griego. Moss, amigo de la infancia de Binion, era considerado como el mejor jugador del mundo. Nacido en texas, se curtió en Dallas donde aprendió todos los trucos, lícitos e ilícitos del arte del “burlé”. Por ese conocimiento, siendo sólo un chaval, un salón lo contrató para asegurarse de que el local estaba limpio de tramposos y gente de similar ralea. Ya adulto, vivía de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo buscando una mesa en la que ganar unos dólares: vamos, un rounder genuino. Durante todo este tiempo se vio envuelto en infinidad de situaciones, vamos a llamarlas “embarazosas”, que trataremos en otro artículo que les recomiendo no se pierdan.
En el otro rincón del ring teníamos a Nicholas Andreas Dandolos. Nuestro segundo protagonista era un apostador nato. Nació en Creta en el seno de una familia rica. A los 18 años su abuelo lo mandó a Estados Unidos con una asignación semanal de 150 dólares. Se estableció en Chicago, aunque viajaba con frecuencia a Montreal debido a las carreras de caballos. Apostaba en todo y a todo: hipódromos, galgos, dados, cartas, ruleta… Era una atracción en los casinos en los que se dejaba caer. Se estima que ganó y perdió durante su vida la suma de ¡500 millones de dólares! Según él mismo reconoció, se arruinó y enriqueció más de 73 veces.
Moss y Dandolos estuvieron batallando durante cinco meses en el Binion´s. Jugaron a todos los tipos de poker conocidos. Hubo numerosos altibajos: ora estaba arriba Johnny ora Nick. Al principio, parecía que el Griego estaba cercano a limpiar al Moss, pero el maestro supo reponerse y sobrevivir.
El dúo apenas dormía, abandonando la mesa cada cuatro o cinco días. La multitud se arremolinaba para presenciar en directo este duelo a brazo partido. Querían ser testigos de un hecho que se convertiría en leyenda, al menos en el mundo del juego. La fatiga hacía mella en ambos, pero ninguno se rendía. Al final, se impuso la superior categoría de Moss, a pesar de que Nick se aferraba a la mesa como una lapa. Tras la última mano, queda para el recuerdo una de las frases más memorables de la historia del poker. Dandolos le espetó a Johnny: “Señor Moss, me temo que tengo que dejarle ir”. Tras esto, se fue a dormir. Johnny era 15 años más joven y la diferencia de edad se notó en las últimas semanas.
Nick siguió jugando hasta que murió en 1966. Acabó jugando partidas de cinco dólares en California. Un colega de mesa le preguntó cómo era posible que estuviera sentado allí tras haberse apostado millones. Dandolos le respondió con una de sus sentencias geniales: “¡Eh!, hay emoción, ¿o no?”.
Moss ha sido uno de los mejores jugadores de la historia. Quizá con Stu Ungar, los dos más grandes. Ganó el evento principal de las Series Mundiales en 1970 (por votación), 1971 y 1974. Sólo Ungar igualó esta marca. Consiguió un total de nueve brazaletes, algo que sólo superan Johnny Chan (10), Doyle Brunson (10) y Phil Hellmuth (11). Murió en 1997.
Félix Velasco - Blog

lunes, 18 de junio de 2012

Sobrepeso


El conjunto de la humanidad pesaba en 2005 cerca de 287 millones de toneladas, casi 50 veces el peso de la pirámide de Giza. Según un grupo de investigadores británicos el 5% de dicha cifra se debía al sobrepeso. El equivalente a 242 millones de personas extra.
La necesidad energética de una especie depende en buena medida de su biomasa (producto de multiplicar el número de individuos por su peso promedio). Según los autores del estudio, publicado en BMC Public Health, se presta más atención al número de humanos que a su peso promedio, a pesar de que hay evidencias de que éste también aumenta. Alimentar a una población que crece —en cualquiera de los dos factores— exige más recursos y, por tanto, mayor impacto ecológico.
Los investigadores han separado los resultados por regiones.Norteamérica, con un peso promedio de 80,7kg, es la región más gruesa del planeta. En dicho territorio «una tonelada de biomasa humana corresponde a doce adultos», aseguran en el estudio. Harían falta 17 asiáticos para compensarlos en una balanza. Aunque México, Estados Unidos y Canadá representan sólo el 6% de la población, sus ciudadanos suponen un 7,3% del peso de la humanidad.
Asia, con 57,7kg, es la región que cuenta con un menor peso promedio por ciudadano. Aun así, al ser el territorio más poblado —más de 2.800 millones de habitantes—, representan la demarcación con mayor biomasa humana total. De los 287 millones de toneladas, más de la mitad son asiáticas.
Sobrepeso en Norteamérica
Si solo se tiene en cuenta el sobrepeso —calculado a partir del Índice de Masa Corporal— las cifras son muy distintas. Norteamérica es entonces responsable de un quinto del total de los kilos de más del planeta —de 3,2 millones de toneladas—. Asia, que tiene 10 veces más población, sólo aporta 4,2 millones de toneladas al total.
Según los propios investigadores, su estudio pone de manifiesto la necesidad de contemplar los datos de biomasa a la hora de analizar las consideraciones ecológicas del aumento de la población. El sobrepeso, argumentan, puede tener importantes implicaciones en términos de «necesidades energéticas». «Si todos los países tuviesen un Índice de Masa Corporal (IMC) como el de Estados Unidos, el aumento de biomasa sería equivalente al peso de 1.000 millones de personas», afirman. En términos energéticos, aclaran, el equivalente a sumar las necesidades de473 millones de adultos en las condiciones presentes.
«Atajar el problema de la obesidad de la población puede ser crítico para la seguridad alimentaria mundial y su sostenibilidad ecológica», afirman los investigadores en su estudio. El aumento de la biomasa, justifican, tendrá importantes implicaciones tanto en el requerimiento global de nuevos recursos, como en la huella ecológica humana.
ABC
Félix Velasco - Blog

domingo, 17 de junio de 2012

Miedo

El economicismo clásico estableció que la codicia o egoísmo personal era el motor de las relaciones económicas; y que la agregación y concurrencia de codicias personales garantizaba el funcionamiento del mercado (a esto se denominó mano invisible): el panadero no amasaba y cocía el pan por un impulso altruista, sino porque sabía que, haciéndolo, atendía necesidades que a su vez le permitirían sufragar las suyas; y este egoísmo racional de los actores económicos (en el que, sin embargo, no faltaban factores de empatía, pues la codicia solo halla satisfacción cuando es capaz de ponerse en el lugar del otro, previendo y atendiendo sus necesidades) garantizaba, según tal doctrina clásica, el bienestar y riqueza de las naciones.
La visión antropológica que subyace en esta visión economicista es, a todas luces, nefasta. Considera que el motor de la acción humana es siempre el interés propio, extremo que nuestra propia experiencia desmiente: por muy egoístas y codiciosos que seamos, sabemos que muchas de nuestras acciones son desinteresadas, nacidas de un impulso ingobernable de generosidad (en realidad, mucho más ingobernable que nuestra codicia). También considera que un mal de origen (la codicia personal) puede redundar en un bien último (el bienestar y riqueza de las naciones), olvidando que todo lo que se funda sobre un mal, más allá de los beneficios mediatos o inmediatos que pueda reportar, acaba muy malamente. Pero no nos interesa aquí señalar los errores morales y metafísicos de tal doctrina, nacidos de una concepción pesimista (de raíz protestante) de la naturaleza humana, sino un error mucho más palpable, que consiste en dar por sentado que las relaciones económicas permiten que los hombres actúen movidos por la codicia. Tal vez esto pudiera ocurrir en un mercado ideal, en el que los actores económicos se desenvuelven libremente; pero sospecho que tal mercado ideal no ha existido nunca. Y, desde luego, no existe en nuestra época.
Para que los hombres puedan actuar por codicia necesitan tener certezas y seguridades; pero lo que caracteriza las relaciones económicas es precisamente la inseguridad y la incertidumbre o, si se prefiere, la convicción de que están gobernadas por fuerzas que escapan a nuestro control. En aquel mercado ideal que soñaron los teóricos del liberalismo los actores concurrentes conocían las necesidades de los otros actores con los que entablaban una relación económica; hoy tales relaciones se han debilitado hasta hacerse casi inexistentes, y cualquier decisión adoptada en instancias desconocidas, impersonales, brumosas y fuera de nuestro control en Nueva York o Pekín puede alterarlas. De este modo, la codicia deja de mover al individuo; y el único motor de su acción económica es el miedo. Un miedo que se extiende a todas sus elecciones, desde el preciso instante en que se convierte en actor económico. No elegimos una determinada carrera o formación por codicia, sino por miedo al fracaso, por miedo a no encontrar trabajo, por miedo a elegir otra que tal vez nos estimule más pero tiene menos salidas profesionales. No aceptamos tal o cual trabajo por codicia, sino por miedo al paro, por miedo a rechazar una oferta que tal vez mañana añoremos, por miedo a no cotizar lo suficiente para cobrar una jubilación, por miedo a la hipoteca que hemos suscrito con el banco, por miedo a otro trabajo menos digno que nos deje sin seguridad social. No aceptamos que las condiciones de nuestro trabajo sean cada vez más precarias por codicia, sino por miedo al despido, por miedo a que nos metan en un ERE, por miedo a la hipoteca que tenemos que seguir pagando, por miedo al contrato basura. No aceptamos un contrato basura por codicia, sino por miedo a envejecer sin haber hecho currículum, por miedo a que nos embarguen, por miedo al desahucio y al hambre. Y, sobre estos miedos que penden sobre nuestras decisiones, sobrevuelen otros miedos que exceden por completo el ámbito de nuestras miedosas decisiones: miedo a las sucesivas reformas laborales, miedo a los vaivenes de los mercados financieros, miedo a que quiebre el sistema de pensiones... Miedo, pura y simplemente miedo. ¿Dónde quedó la codicia de la que nos hablaban los teóricos de la economía?
El miedo es el único motor o mano invisible que rige las relaciones económicas; un miedo nacido de la incertidumbre y la inseguridad. Y, como decía el replicante interpretado por Rutger Hauer en Blade Runner: «¿Es dura la experiencia de vivir con miedo, verdad? En eso consiste ser esclavo».
Juan Manuel de Prada
Félix Velasco

El queso y los ratones

Ciertamente que nuestro mundo está dominado por la palabrería y la nocionística e ideología, y cualquiera de nosotros queda sometido diariamente a una riada de informaciones indiferenciadas  y contradictorias que se neutralizan las unas a las otras, desestabilizando no la fiabilidad de las fuentes informativas, sino la de nuestra propia posibilidad de saber a qué carta quedarnos y discernir algo inteligible y con cierta seguridad.
Pero lo que sucede es que, pongamos por ejemplo, en el espacio de cuatro o cinco semanas  –lo que hace variar de tema es bastante incognoscible– se nos informa y se nos explica y glosa una información sobre que las centrales nucleares son peligrosas y no son peligrosas, la sacarina produce cáncer y no produce cáncer, y los activos, pasivos y aoristos o  infinitivos de los bancos o del mismo Estado están en su sitio y lugar o hasta relucen, y también son un puro desastre. Y cada una de estas informaciones y glosas ininteligibles y contradictorias está avalada por la palabra de un experto, que es en nuestro mundo quien únicamente sabe lo que es la realidad, o la autoriza a ser realidad en su caso. 
Y, así, sin ir más allá, ya en 1973, un laboratorio norteamericano gastó cincuenta mil dólares para descubrir que el mejor cebo para los ratones es el queso o, en otra circunstancia, para dictaminar científicamente que la leche materna es más nutritiva para el bebé que cualquier preparado comercial, o que el jugo exprimido directamente de las naranjas es más completo igualmente desde el punto de vista nutricional que el que se comercializa enlatado. Porque que todo esto se supiera y tuviéramos experiencia de ello no tiene valor alguno, si la palabra de un experto no nos lo confirma. De manera que quedamos sumidos en la desorientación y el desconcierto, primero; y, luego, en un estado de pasividad total muy cercano a la hipnosis o a la idiotez  en el que aceptaremos cuanto se nos diga y nadie aventurará un juicio sobre cualquier cosa hasta que se nos informe lo que hay que pensar y decir acerca de la sacarina, de la energía nuclear o de la banca, en el partido, el periódico,  en la  radio o en la televisión, por sus  expertos correspondientes. Pero no son los «media», ni los partidos etc., sino los gurús o hechiceros tecnológicos los que deciden las informaciones y los medios por los que deben llegar.
En 1973, por ejemplo, un grupo de ecologistas y periodistas trató de iluminar la opinión pública de una parte del Estado de Arizona, en USA, sobre el caso de los indios Hopi, cuyas tierras trataba de explotar una compañía comercial, barriendo naturalmente de ellas a ese pueblo. Pero lo que, por un lado, la gente pudo contemplar fue una serie de viejos tipos de aspecto pintoresco y con ropajes exóticos que hablaban de la tierra como algo sagrado; y, por el otro lado, veía a unos expertos  en crisis energéticas y asuntos de nuevos puestos de trabajo, de manera que, así las cosas, el destino de aquella tierra de los indios quedó enseguida determinado, ante los ojos y la opinión libres de los telespectadores libres, que habían asistido a una confrontación libre de puntos de vista libres, en un país libre. 
El asunto se planteó muy astutamente según el dilema infantil de tradición o progreso, y este infantilismo mental asiente enseguida a las evidencias que éste suministra. Y fue subrayado por la propia presencia física de esos expertos suntuosamente trajeados, y con magníficos coches, y con un palabreo extraordinario. 
Todo el argumento que se asienta en algo reluciente como el traje y el coche y la idea única del progreso vertida en imágenes y palabreo logra una efectividad hipnótica, paralizando todo sentido crítico, y levantando una realidad que es más real que la realidad. Y hasta nos sentimos agradecidos, porque por nosotros mismos, ya no sabríamos siquiera que a los ratones les gusta el queso.
José Jiménez Lozano - Premio Cervantes
Félix Velasco - Blog

sábado, 16 de junio de 2012

¿Por qué se llaman tabloides algunos periódicos?

File:British tabloids - July 5 2011.jpg
El resumen de información y opinión ha existido desde que una gaceta manuscrita llamada Acta Diurna (Sucesos diarios) era repartida por toda Roma hace más de 2,000 años. En el siglo XVI aparecieron las primeras páginas impresas, y en 1609 el primer periódico regular, un semanario, que se publicaba en Alemania. Los periódicos estuvieron dirigidos a la clase adinerada hasta el siglo XIX, cuando el gran aumento del alfabetismo en todo el mundo occidental abrió mercado para los periódicos populares.
Los editores en Nueva York comenzaron a reclutar lectores entre los obreros de la ciudad. En la década de 1880 Joseph Pulitzer, editor del World, introdujo un estilo periodístico más vigoroso. Este nuevo enfoque tuvo éxito y la circulación de los diarios aumentó rápidamente de 15,000 a 250,000 en tres años. Todos los periódicos eran impresos en papel similar al de una hoja carta, pero de 38 por 58 cm, hasta 1903, cuando Alfred Harmsworth fundó el Daily Mirror, en Londres. Regresar las páginas de lado permitía imprimir dos páginas pequeñas en una hoja más ancha, de manera que los lectores tuvieran un periódico de fácil manejo, sobre todo en los atestados autobuses y trenes. De acuerdo con un modelo de Nueva York, el Mirrortenía prosa ágil e historias cortas, encabezados más grandes en letras negritas y grandes fotografías. Harmsworth llamó tabloide a este estilo de periodismo breve, según una palabra que, en un principio, fue el nombre comercial de unas tabletas medicinales concentradas y, más tarde, designaba alguna forma o dosis comprimida. En Estados Unidos, el primer tabloide fue el Daily News de Nueva York, que salió a la luz en 1919. Llevó la nueva forma de periodismo a extremos sensacionalistas. Los tabloides de la década de 1980 y de 1990 se concentran inexorablemente en el sexo, el escándalo y el chisme, por lo que en la actualidad tabloide se ha vuelto sinónimo de prensa amarillista, término que denota sensacionalismo.
Muchos diarios han cambiado de un formato grande a tabloide en los últimos años debido a la incomodidad que al leer causan los formatos estándares.Usualmente su formato es de 431.7mm por 279.4mm.
Félix Velasco - Blog

¿Por qué en política se habla de "derecha" e "izquierda"?

En 1788 Francia tenía una enorme deuda nacional y demasiados privilegiados, que de manera injusta pagaban pocos impuestos. Luis XVI trato de solucionar esta situación, planteando intentos de reforma que lo llevaron a solicitar el concurso de notables economistas como Roberto Turgot, Malesherbes, Jacobo Necker, Calonne y el Arzobispo de Brienne, cuyas medidas, como la supresion de impuestos, el impulso a la industria y la disminución del despilfarro versallesco (su esposa, María Antonieta de Austria ocasionaba grandes gastos al Estado de Francia), no fueron tomados en cuenta por la oposicion de los nobles. En vista de ello y como ya la situación apremiaba, Luis XVI, por consejo de Necker que nuevamente había sido nombrado Ministro, no tuvo mas remedio que convocar a los Estados Generales que no se habían reunido desde 1614 en tiempos de Felipe El Hermoso.
Constaba de 300 representantes del Primer Estado (el clero), 300 del Segundo Estado (la nobleza) y 600 del Tercer Estado (los comunes).
Al convocarse los Estados Generales, las diferentes regiones de Francia se apresuraron a elegir a sus representantes. El pueblo creyo, entonces, que las tan ansiadas reformas estaban próxima a la realidad.
Portando sus "peticiones" escritas fueron llegando a París los 1,196 diputados que habían salido electos, de los cuales 578 pertenecían al Estado Llano, entre los cuales se encontraban algunos nobles hostiles a su clase como el Conde Mirabeau, eclesiásticos de ideas liberales como el abate Sieyes y otros. Sieyes había escrito un folleto donde se preguntaba: "¿Que es el Estado Llano? Todo. ¿Que ha sido hasta ahora dentro del Estado? Nada. ¿Que quiere ser? Algo".
Los cuadernos de peticiones coincidían en solicitar una Constitución donde se otorgase la garantía a la libertad individual y de prensa, se termine con la servidumbre personal, que el cobro de tributos solo sea posible con el consentimiento de la nación y que se suprimiese todo régimen de arbitrariedad.
Cuando la asamblea se reunió en Versalles, en mayo de 1789, prevalecía la costumbre de situar a los invitados de honor a la derecha del anfitrión. La nobleza y el clero se sentaban a la derecha (los conservadores, que apoyaban una monarquía constitucional) del rey y los comunes (los liberales jacobinos) a su izquierda.
Asociado a aquellas localizaciones parlamentarias ha quedado el ideario o lugar político de cada una de las posiciones físicas. Hablar de "izquierda" y "derecha" se convirtió en una rápida descripción para las distintas facciones en la política francesa. A pesar de los problemas políticos y sociales, Francia era el centro cultural e intelectual indiscutible de Europa, y tales términos se popularizaron en muchos países para designar a los radicales y a los conservadores, respectivamente.
A pesar de que los tres estados estaban de acuerdo en que la estabilidad de la nación requería una transformación fundamental de la situación, los antagonismos estamentales imposibilitaron la unidad de acción en los Estados Generales.
La mayoría de los diputados aspiraban no sólo a poner orden en la Hacienda, sino a establecer un régimen de mayor libertad e igualdad. El enfrentamiento se manifestó en el terreno formal en la cuestión del voto. El rey era partidario del voto por órdenes, al estilo tradicional; mientras el partido patriota (formado en su mayoría por representantes del Tercer Estado) prefería el voto individual. 
Las delegaciones que representaban a los estamentos privilegiadosde la sociedad francesa se enfrentaron inmediatamente a la cámara rechazando los nuevos métodos de votación presentados. El objetivo de tales propuestas era conseguir el voto por individuo y no por estamento, con lo que el tercer estado, que disponía del mayor número de representantes, podría controlar los Estados Generales.
La sesión inaugural de los Estados Generales se realizó en el Salón de Fiestas del Palacio de Versalles, bajo la presidencia del rey Luis XVI de quien se esperaba habría de anunciar las reformas largamente esperadas. Pero nada de esto ocurrió, proclamando, mas bien, que los Estados Generales se habían reunido para restablecer el orden en la administración y que el habría de hacer prevalecer su autoridad absoluta.
Ante la profunda decepción que esto causo dentro del pueblo, se hubo de afrontar la votación ya que, según costumbre, el voto se establecía por orden y no por individuo, lo cual, evidentemente, perjudicaba a los miembros del Estado Llano que, no obstante estar en mayoría, siempre salían derrotados, puesto que las dos ordenes restantes -nobleza y clero - se unían cuando se trataba de votar.
El sistema de la votación individual fue solicitada y defendida ardientemente por el Estado Llano, pese a la obstinada idea y costumbre del voto por clase argumentado por el Clero y la Nobleza. Debido a este impase, el 10 de junio el Estado Llano acordó, por si solo, constituirse en asamblea soberana ya que representaban el 95% de la nación. El 17 de ese mismo mes, apoyados por la mayor parte del bajo clero y por algunos nobles liberales, se declararon en Asamblea Nacional.
Félix Velasco - Blog

jueves, 14 de junio de 2012

¿Pintaron los neandertales Altamira?

MONTORO
Las pinturas rupestres de Altamira, así como las de otras cuevas del norte de España, podrían haber sido realizadas por neandertales y no por nuestros antepasados directos. Una nueva datación, llevada a cabo con la técnica uranio-torio en 50 pinturas de once cuevas españolas, ha revelado, en efecto, que esa forma de arte primitivo es por lo menos 10.000 años más antigua de lo que se creía y procede, por lo tanto, de una época en la que los primeros Homo sapiens aún no habían llegado, o estaban llegando, a Europa. El estudio ha merecido esta semana la portada de la revista Science.
Los investigadores, españoles, portugueses y británicos, dirigidos por Alistair Pike, del Departamento de Arqueología y Antropología de la Universidad de Bristol, analizaron 50 pinturas en once cuevas del norte de España, entre ellas las de Altamira, El Castillo y Tito Bustillo, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
La datación de pinturas en cuevas es una tarea extremadamente difícil y para la cual los métodos tradicionales, como el del radiocarbono, no resultan adecuados. Según explica el propio Pike, «tenemos, o teníamos, un problema real a la hora de elaborar cronologías fiables para el arte rupestre. Y una de las razones para ello es que los arqueólogos utilizan el método de datación del radiocarbono, que no es adecuado para fechar pinturas que están elaboradas solo a base de pigmentos minerales (sin compuestos orgánicos)».
Medición con uranio
Además, segun Pike, hay un segundo problema cuando se datan por radiocarbono las pinturas rupestres: y es que «se toman muestras tan pequeñas que los efectos debidos a una contaminación externa se magnifican de forma tremenda. Por eso algunas dataciones por radiocarbono difieren de otras también hechas por radiocarbono en la misma pintura; o incluso fechas que se procesan de formas diferentes arrojan diferentes dataciones por radiocarbono. Por eso, hemos intentado evitar esos problemas usando un método completamente diferente y que está basado en la descomposición radiactiva del uranio».
Pike y su equipo pueden haber encontrado, de hecho, la forma de terminar con tanta controversia en la datación de las pinturas halladas en cuevas de toda Europa. Según Joao Zihao, profesor del ICREA (Instituto Catálan de Investigación y Estudios Avanzados) en la Universidad de Barcelona y coautor del trabajo publicado en la revista «Science», «uno de los mayores problemas es que sabemos muy poco sobre la cronología del arte rupestre europeo. No sabemos si llegó (a Europa) junto a los primeros humanos modernos (Homo sapiens, nuestra especie). No sabemos si ya estaba allí antes de que ellos llegaran».
Por eso, y dado que los métodos tradicionales de datación (como el radiocarbono), no funcionan en los pigmentos de las pinturas, en los que no hay elementos orgánicos, el equipo dirigido por Pike decidió datar las pequeñas incrustaciones calcáreas que se han ido formando con el tiempo sobre las propias pinturas. «Estas incrustaciones -explica Pike- se han formado por el mismo proceso que da lugar a las estalactitas y estalagmitas de las cuevas. E incorporan pequeñas concentraciones de uranio radiactivo que se van descomponiendo en torio a un ritmo constante.Midiendo la cantidad de torio presente, podemos saber con precisión la edad de las incrustaciones. Y dado que éstas se forman sobre las pinturas y que, en ocasiones, las propias pinturas están realizadas sobre esta clase de incrustaciones (grandes estalagmitas), podemos obtener una edad mínima y una máxima para las pinturas».
Siluetas de manos en El Castillo
Así, por ejemplo, los investigadores han determinado que las siluetas de manos que hay impresas en los muros de la cueva de El Castillo tienen, por lo menos, 40.800 años, lo que las convierte en las pinturas rupestres más antiguas de toda Europa, entre 5.000 y 10.000 años más antiguas que las que hay en Francia.
Más ejemplos: algunos de los símbolos de la famosa cámara policromada de Altamira tienen por lo menos 35.600 años de antiguedad. Es decir, 10.000 años más de lo que se pensaba. Altamira, además, fue periódicamente ocupada (y pintada) en un número indeterminado de ocasiones a lo largo de un periodo que abarca por lo menos 20.000 años.
Al aumentar la antigüedad de las pinturas rupestres aumentan también, inevitablemente, las dudas sobre la autoría de esas obras de arte primitivas. ¿Quién pintó las cuevas? Los nuevos datos implican que la tradición de pintar cuevas con pigmentos de colores empezó en Europa hace más de 40.000 años. Pero resulta que esa edad coincide plenamente con la llegada al Viejo Continente de los primeros humanos de nuestra propia especie. Por eso, Pike y sus colegas no pueden descartar la posibilidad de que los autores no fueran nuestros antepasados, sino la «otra» especie humana que por entonces vivía en Europa. Los neandertales, en efecto, ya estaban allí cuando los primeros «humanos modernos» llegaron.
En palabras del propio Pike, «las evidencias de la presencia de humanos modernos en el norte de España se remonta a hace 41.500 años. Antes de ese momento solo había neandertales». Lo cual, según los investigadores, abre tres posibilidades diferentes a la hora de explicar el origen de las pinturas rupestres. O bien los humanos modernos trajeron consigo la pintura como parte de su cultura; o bien la desarrollaron de forma muy rápida, nada más llegar, quizá como respuesta a la competencia con los neandertales; o bien las pinturas ya estaban allí y los artistas no fueron ellos, sino los neandertales.
La cuestión no es menor, ya que la capacidad de los humanos primitivos para crear arte se considera como un hito de la máxima importancia para la evolución de la cognición y la conducta simbólica, algo que está íntimamente relacionado con el desarrollo del lenguaje y nuestra capacidad de formar y vivir en sociedades complejas. Por no hablar, claro, de que hasta hace poco se pensaba que los neandertales carecían de esa conducta simbólica y que por eso sucumbieron sin remedio ante la llegada de los primeros Homo sapiens, nuestros antepasados, que gracias a su mayor capacidad intelectual terminaron por dominar por completo el continente europeo.
«Tenemos evidencias de arte simbólico prehistórico -explica Pike- en forma de cuentas perforadas, cáscaras de huevos grabados y pigmentos en África entre hace 70.000 y 100.000 años. Pero parece que las primeras cuevas decoradas están en Europa. Un argumento para apoyar este desarrollo es que la competencia por los recursos con los neandertales causó un incremento en la capacidad de innovación cultural de los primeros grupos de humanos modernos, algo que necesitaban para sobrevivir. La otra posibilidad es que el arte rupestre empezara antes de la llegada de los humanos modernos, y que sus autores fueran los neandertales. Lo que sería un hallazgo fantástico y supondría, además, que las famosas siluetas de manos en las paredes de las cuevas eran, en realidad, una firma neandertal, y no nuestra. Sin embargo, necesitamos llevar a cabo más dataciones para estar totslmdente seguros de ello».
Los investigadores, aunque aún no pueden demostrarlo sin posibilidad de error, se inclinan pues a pensar que la posibilidad más realista es precisamente la más espectacular: que los autores del arte rupestre no pertenecían a nuestra especie. De hecho, y a pesar de las evidencias africanas de un «arte simbólico» de 100.000 años de antiguedad, nunca se ha encontrado en el continente negro una cueva decorada. Las primeras, las más antiguas, son las del norte de España, y ahora sabemos que tenían, por lo menos, 40.000 años.
¿Por qué no en África?
¿Quién pintó esas cuevas? ¿Por qué no se ha encontrado arte rupestre en África? ¿Por qué, si «nosotros» ya teníamos arte simbólico hace 100.000 años, dejamos pasar 60.000 años antes de empezar a pintar cuevas? Las respuestas definitivas tardarán aún en llegar. Nuevas investigaciones podrían incluso encontrar muestras aún más antiguas y procedentes, por lo tanto, de una época en la que no había rastro de Homo sapiens en todo el continente europeo.
Los que sí estaban allí, durante más de 250.000 años hasta que llegaron los primeros hombres modernos, eran los neandertales...
José Manuel Nieves

Félix Velasco - Blog

lunes, 11 de junio de 2012

Políticos al paro

Si un 25 por ciento de este país debe pasar por el paro, es de rigor moral que los políticos encabecen un tal vía crucis
EN esta España en ruinas, el número de políticos y sindicalistas que viven del erario público duplica al de la República Francesa: España tiene algo más de 47 millones de habitantes; Francia, 65 millones y la tradición más estatalista de los dos últimos siglos europeos. Alemania, con más de 82 millones de habitantes, mantiene a sueldo apenas a la tercera parte de la cifra de políticos que del sueldo público viven en la «España de las Autonomías». ¿Hay alguien que, de verdad, pueda fingir extrañeza ante la matemática necesidad de que hayamos llegado a la bancarrota?
Ayer, el presidente del Gobierno dijo una gran verdad en su comparecencia: lo admirable que es la arcangélica ejemplaridad de la ciudadanía española ante su momento más difícil de los tres últimos cuartos de siglo. «En este proceso de la recuperación de la credibilidad, la imagen y la reputación de la economía española, es fundamental, y quiero destacarlo especialmente, el comportamiento ejemplar y la madurez que están mostrando todos los españoles. Vivimos una situación muy difícil, pero el Gobierno sabe lo que hay que hacer y está tomando las decisiones para salir de la misma y para recuperar el crecimiento y el empleo». Mas toca ahora jugar a quien gobierna. La ejemplar -la paciente- ciudadanía no podría tolerar la cruel burla de que no se aplique a los cargos políticos un criterio por lo menos igual de duro -en realidad, debería de serlo muchísimo más, como corresponde a la función ejemplar del servidor público- que el que ha caído sobre el común ciudadano.
El rescate bancario de España era inaplazable. Si no se quería correr el riesgo de una bancarrota que nos arruinaría a todos. Sin excepción. Y no logro entender por qué esa pudibundez que se niega a llamarlo por su nombre: rescate. Hemos vivido en despilfarro y amanecemos arruinados. Mejor afrontar las cosas, si es que queremos sobrevivir. Pero nada cambiará, si no nos enfrentamos a las causas de la ruina. La corrupción no es en España anecdótica o sobrevenida. La corrupción es la bien planificada consecuencia del modelo constitucional al cual llamamos «Estado de las Autonomías», expresión que nunca supimos qué significa y que ningún equivalente tiene en Europa. La corrupción es, en España, constituyente. Sobre ella se asientan las finanzas de los partidos, los sueldos -en más de sus dos terceras partes, parasitarios- de esos cientos de miles de políticos y sindicalistas con cargo pagado.
Rajoy puede pedir austeridad a todos. Una vez que haya reducido esa cifra a los niveles de la Europa seria. Si un 25 por ciento de este país debe pasar por el paro, es de rigor moral que los políticos encabecen un tal vía crucis .
Gabriel Albiac
Félix Velasco - Blog

viernes, 8 de junio de 2012

Bomberos

Cuando todo se hunda, se desplome o se achicharre, quedarán los bomberos incólumes al pesimismo rampante de España. Perdida la confianza en el futuro y en el presente, arruinada la memoria del pasado inmediato, los españoles hemos entrado en una depresión sociológica que aflora en las encuestas del CIS pintada de aflicciones y abatimiento. Nuestros compatriotas les habían retirado hace tiempo la fe a los políticos y dirigentes públicos pero ahora recelan también de los periodistas, de los inspectores de Hacienda y, sobre todo, de los jueces. Sin embargo, al otro extremo de los ropones, vistos como una casta insensible y endógama, un grupo de chamanes togados con puñetas, la gente señala a los bomberos como la profesión más valorada, la última frontera del aliento colectivo, el depósito de reserva contra la zozobra de la crisis. Al fondo del incendio de las expectativas, al otro lado de la hoguera que devora el bienestar y arrasan las certidumbres de la vieja prosperidad disipada, los ciudadanos aún confían en que esos abnegados hombres de azul y tizne los rescaten del abatimiento y la desesperanza.
Ese rasgo de confianza terminal expresa con rotundo vigor simbólico el imaginario popular de la catástrofe. España se ve a sí misma como un edificio en llamas, como una pira gigantesca en la que arden las estructuras de la felicidad y crujen las vigas de la cohesión social. El horizonte se ha llenado de humo y el aire, de cenizas; nadie cree en la mejora a corto ni a medio plazo, el desempleo se percibe como una plaga bíblica y las élites dirigentes han comenzado a hablar de rescate para referirse a un gigantesco embargo. El retrato moral es el de una nación devastada, catatónica, deshilachada, victimista; bloqueada por un ataque de escepticismo, presa de un colapso emocional y de un síndrome galopante de postración anímica. Un cuadro depresivo aniquilador que tiene en la Historia -el Siglo de Oro, el 98- sus correlatos exactos de otros períodos de decadencia.
En medio de esa general melancolía, los bomberos son la metáfora psicosociológica de la última llamada, el paradigma subconsciente de la salvación in extremis. Hasta ahora se trataba de un cuerpo de funcionarios con gran predicamento entre la población femenina, atraída por la inconsciente seducción de sus uniformes y la aureola de su apostura varonil y musculada. Eran el sueño sentimental secreto de muchas mujeres atrapadas en el rescoldo ceniciento de sus rutinas, pero se han convertido en la alegoría social de una vaga esperanza redentora. En la utopía simbólica del pueblo los bomberos se han vuelto el deus ex machina de la recesión; es el país entero el que, atemorizado entre los escombros de un Estado sin pulso y en ruinas, anhela salir entre sus brazos de la negra humareda de una crisis exterminadora. Las mujeres y los niños primero.
Cuando todo se hunda, se desplome o se achicharre, quedarán los bomberos incólumes al pesimismo rampante de España. Perdida la confianza en el futuro y en el presente, arruinada la memoria del pasado inmediato, los españoles hemos entrado en una depresión sociológica que aflora en las encuestas del CIS pintada de aflicciones y abatimiento. Nuestros compatriotas les habían retirado hace tiempo la fe a los políticos y dirigentes públicos pero ahora recelan también de los periodistas, de los inspectores de Hacienda y, sobre todo, de los jueces. Sin embargo, al otro extremo de los ropones, vistos como una casta insensible y endógama, un grupo de chamanes togados con puñetas, la gente señala a los bomberos como la profesión más valorada, la última frontera del aliento colectivo, el depósito de reserva contra la zozobra de la crisis. Al fondo del incendio de las expectativas, al otro lado de la hoguera que devora el bienestar y arrasa las certidumbres de la vieja prosperidad disipada, los ciudadanos aún confían en que esos abnegados hombres de azul y tizne los rescaten del abatimiento y la desesperanza.
Ese rasgo de confianza terminal expresa con rotundo vigor simbólico el imaginario popular de la catástrofe. España se ve a sí misma como un edificio en llamas, como una pira gigantesca en la que arden las estructuras de la felicidad y crujen las vigas de la cohesión social. El horizonte se ha llenado de humo y el aire, de cenizas; nadie cree en la mejora a corto ni a medio plazo, el desempleo se percibe como una plaga bíblica y las élites dirigentes han comenzado a hablar de rescate para referirse a un gigantesco embargo. El retrato moral es el de una nación devastada, catatónica, deshilachada, victimista; bloqueada por un ataque de escepticismo, presa de un colapso emocional y de un síndrome galopante de postración anímica. Un cuadro depresivo aniquilador que tiene en la Historia -el Siglo de Oro, el 98- sus correlatos exactos de otros períodos de decadencia.
En medio de esa general melancolía, los bomberos son la metáfora psicosociológica de la última llamada, el paradigma subconsciente de la salvación in extremis. Hasta ahora se trataba de un cuerpo de funcionarios con gran predicamento entre la población femenina, atraída por la inconsciente seducción de sus uniformes y la aureola de su apostura varonil y musculada. Eran el sueño sentimental secreto de muchas mujeres atrapadas en el rescoldo ceniciento de sus rutinas, pero se han convertido en la alegoría social de una vaga esperanza redentora. En la utopía simbólica del pueblo los bomberos se han vuelto el deus ex machina de la recesión; es el país entero el que, atemorizado entre los escombros de un Estado sin pulso y en ruinas, anhela salir entre sus brazos de la negra humareda de una crisis exterminadora. Las mujeres y los niños primero.
Ignacio Camacho
Félix Velasco - Blog

miércoles, 6 de junio de 2012

Espíritu de superación

Decía García Lorca que "el entusiasmo es la fe candente, la fe al rojo por la esperanza de un día mejor". Mantengamos vivo el espíritu de superación, esa fuerza arrolladora y dinámica, capaz de potenciar y coordinar los medios humanos, materiales y temporales al servicio de un proyecto personal o de una causa noble y valiosa.
Félix Velasco - Blog

Fallece Ray Bradbury

El autor de Farenheit 451 y Crónicas marcianas falleció el 05/06/12 su casa de Los Angeles tras una larga enfermedad. Con su muerte, Estados Unidos pierde a uno de sus más grandes y famosos escritores, en gran parte responsable del imaginario colectivo que sobre siglo XXI se hizo el ser humano del siglo XX.
Nacido en Waukegan (Illinois) en 1920, Ray Bradbury supo desde muy joven que quería dedicarse a la literatura, una de sus grandes pasiones, junto a la magia.
Completamente autodidacta, el escritor aprendió de los grandes: William Shakespeare, Julio Verne, H.G.Wells y, sobre todo, de Edgar Allan Poe, que marcaría profundamente el camino literario del joven Bradbury.
Empezó a ver sus primeros relatos publicados en 1938, en distintos fanzines en los que colaboró. Pendulum, un relato de 1939 que rehizo junto a Henry Hasse en 1941, fue la primera historia por la que cobró como escritor.
A partir del año siguiente, Bradbury comenzó a dedicarse a la literatura a tiempo completo, publicando distintas colecciones de relatos, la primera de ellas Dark Carnival (1947) y más tarde la más famosa de ellas, Crónicas Marcianas (1950).
Con un acentuado poso romántico y una gran carga social, aquel compendio de relatos reconvertido en novela narraba la conquista de Marte por parte de la raza humana y su consecuencia para los nativos del planeta rojo: la extinción.
Gracias a Crónicas Marcianas, Bradbury alcanzó la fama mundial como escritor de ciencia-ficción, una etiqueta que él siempre rechazó, pues siempre se consideró un narrador más próximo a la fantasía que a la realidad.
"La ciencia-ficción es una representación de la realidad. La fantasía es una representación de lo irreal", argumentó el escritor en cierta ocasión, comparando su obra sobre Marte con un mito griego y su vigencia en la actualidad.
La única obra que siempre consideró de ciencia-ficción fue Farenheit 451, la novela por la que siempre será recordado y en la que describía un futuro en la que los libros no tenían cabida, salvo en la memoria de los revolucionarios.
Con más de 400 relatos publicados, decenas de colecciones y casi una veintena de novelas, Ray Bradbury ha visto como muchas de sus obras han sido adaptadas al cómic, el cine o la televisión.
En 1989 fue nombrado Gran Maestro de la SFWA (Asociación de autores de ciencia-ficción norteamericanos) y en 1999 recibió el SF Hall of Fame por toda su carrera. De todos sus libros se han vendido más de ocho millones de copias en 36 lenguas.
Además, su nombre aparece cerca del top de cualquier lista de los mejores autores de ciencia-ficción del siglo XX en la línea de escritores como Isaac Asimov, Arthur C. Clarke o Robert A. Heinlein.
Su última aparición ha sido en Twitter, donde se ha convertido en Trending Topic tras conocerse su fallecimiento, aunque quizá la red de microblogging sea un buen ejemplo de esa sociedad de seres dóciles a la que se refirió.
Europa Press
Félix Velasco - Blog

martes, 5 de junio de 2012

Las estaturas de tres homínidos del pleistoceno, comparadas


Tanto el Homo heilderbergensis como los neandertales tenían una altura similar a la de las actuales poblaciones mediterráneas. Es la conclusión extraída tras la reconstrucción de 27 huesos completos de extremidades humanas encontrados en Atapuerca (Burgos).
El buen estado de conservación de los fósiles de la Sima de los Huesos de Atapuerca ha hecho posible la restauración de estos restos, que tienen 500.000 años de antigüedad.
«La increíble colección nos permite hacer estimaciones de la estatura en especies como Homo heidelbergensis –que habitó Europa durante el Pleistoceno Medio y es antepasado de los neandertales–, basándonos exclusivamente en huesos largos completos, como todos los del brazo y la pierna», explica a SINC José Miguel Carretero Díaz, investigador del Laboratorio de Evolución Humana de la Universidad de Burgos y autor principal del estudio que publica el Journal of Human Evolution.
Además, al estar los huesos completos, los investigadores han podido atribuir cada uno a un sexo determinado para calcular la estatura tanto en hombres como en mujeres. «Las estimaciones que habíamos hecho hasta ahora se basaban en huesos incompletos, cuya longitud había que estimar, y utilizábamos fórmulas basadas en una sola población de referencia, que no sabíamos si era o no la más adecuada», señala el investigador.
Dado que no conocían cuál sería la afinidad racial y ecológica más adecuada para estos humanos, los científicos utilizaron fórmulas multirraciales y multisexuales para estimar la estatura con todos ellos para reducir el margen de error y acercarse más a la realidad. «Calculamos un promedio general para la muestra y uno para cada sexo. Lo mismo se ha hecho con los fósiles de neandertales y cromañones», apunta Carretero Díaz.
Sus resultados indican que tanto los hombres como las mujeres de la población de la Sima de los Huesos eran solo ligeramente más altos en promedio que los hombres y mujeres neandertales. «Ni unos ni otros pueden calificarse como humanos de baja estatura, sino que se sitúan dentro de las categorías de individuos medianos y supermedianos, aunque entre ellos haya también individuos altos», aseguran los expertos.
La estatura de estas dos especies se parece mucho a la que presentan las poblaciones actuales que viven en latitudes medias, como las de Europa central y mediterránea.
Los humanos que llegaron a Europa en el Paleolítico superior, y que sustituyeron a las poblaciones neandertales, son los ‘cromañones’ o humanos anatómicamente modernos. Presentan una estatura significativamente superior a la de las otras especies humanas, con promedios más elevados que caen dentro de la categoría de individuos muy altos en los dos sexos.
La altura se mantiene estable durante dos millones de años
Según los investigadores, dejando al margen las especies de biotipo pequeño como Homo habilis (Este de África), Homo georgicus (Georgia) y Homo floresiensis (Isla de Flores), todos los humanos conocidos del Pleistoceno Inferior y Medio que habitaron África (Homo ergaster, Homo rhodesiensis), Asia (Homo erectus) y Europa (Homo antecessor, Homo heidelbergensis y Homo neanderthalensis) parecen presentar durante la mayor parte de este período también estaturas medianas y supermedianas, «aunque entre todas ellas podamos encontrar siempre algún individuo alto o muy alto», señalan.
En su opinión esto quiere decir que la estatura del género Homo ha permanecido más o menos estable en el tiempo durante casi 2 millones de años, hasta la aparición hace tan solo 200.000 años en África «de una especie rompedora en este sentido», el Homo sapiens, cuyos primeros representantes eran significativamente más altos que los de cualquier otra especie que hubiera existido hasta ese momento.
«La explicación la encontramos en el cambio morfológico general del biotipo corporal que protagonizó nuestra especie respecto a las anteriores. El Homo sapiens presenta un cuerpo más estrecho, huesos más ligeros, estatura más elevada y piernas más largas», añade el investigador.
Un cuerpo más ligero les ayudó a sobrevivir
Se han apuntado varias ventajas para que el biotipo del sapiens fuera más adaptativo, entre ellas las de carácter termorregulador, obstétrico y nutricional, pero a juicio de los expertos, la mayor ventaja de este nuevo cuerpo es de tipo energético.
«Unas piernas más largas, una cadera más estrecha, una mayor estatura y unos huesos más ligeros, además de significar un menor peso corporal (menor masa muscular), favorecen una zancada más larga, mayor velocidad y menor coste energético para mover el cuerpo, caminar y correr», indica Carretero Díaz.
Esta anatomía pudo ser una gran ventaja para la supervivencia en Eurasia durante el Pleistoceno Superior, cuando dos especies humanas inteligentes (los neandertales y los cromañones de cuerpo ligero) tuvieron que afrontar duras condiciones climáticas, cambios drásticos en los ecosistemas y competencia ecológica entre ellas.
José Antonio Peñas
Félix Velasco - Blog

sábado, 2 de junio de 2012

La gran estafa

Para Alicia Delibes (que podría decir, como José Martí, «he vivido en el monstruo y conozco sus entrañas») la crisis del sistema educativo viene de muy atrás, no lleva a ninguna parte y es, en definitiva, un gigantesco enjuague que nos esquilma a todos y enriquece a unos cuantos. No estamos, por lo tanto, ante un error de bulto, una apuesta fallida, un extravío sin retranca. El latifundio de la inopia, la tiraría de los párvulos, el menoscabo de los cánones, el trueque del criterio por la insignificancia, son la clave del éxito, no el saldo del fracaso. Son la prueba inequívoca de la consumación de un pacto fáustico entre la ideología y la enseñanza, entre los que manufacturan el producto y los gestores del tinglado. Son (y, también, serán, si es que nadie se planta) la mezquina cosecha, el rédito usurario, de la mostrenca martingala que Delibes, con brío, llama «La gran estafa» en un trepidante ensayo que, sobre riguroso, es ameno y didáctico. «He vivido en el monstruo y conozco sus entrañas». Es preciso, en efecto, conocer a la bestia cuando se aspira a conseguir desentrañarla. Revelar lo que oculta el revés de la trama; aventar del almario a las almas de cántaro.
«La gran estafa», claro, se inicia con Rousseau y se consuma —nos consume— en el abismo pánfilo de las pantallas táctiles, el pensamiento amorfo y los eslóganes tartajas. Pero, de nuevo, en el principio fue Rousseau: él puso la semilla, él abonó la coartada, él auspició que la política se infiltrara en las aulas y que cualquier politicastro pudiera hablar ·ex cathedra. Era un genio Rousseau: mixtificador, falsario, narcisista, lunático (el rosario de ofensas con que le distinguió Voltaire desborda el diccionario), genial en cualquier caso; en el que nos ocupa, por desgracia. Kant afirmaba que el Siglo de las Luces había emancipado al hombre de la infancia. La humanidad, dueña de su destino, redimida del lastre de la superstición y la ignorancia, era mayor de edad desde el momento en que era responsable de sus actos. Algo que, apostillaba Condorcet, resultaba inviable mientras el privilegio del saber se le escamoteara a los humildes o apuntalara los linajes. Una sociedad libre, adulta, responsable, se consolida construyendo la aristocracia del espíritu luego de echar abajo la que arraiga en la sangre. El mérito, el esfuerzo, el ingenio, el talento.… Tales serían los cuarteles de la legítima nobleza. De una igualdad que se malogra o se pervierte en cuanto el igualitarismo asoma y liquida la excelencia.
Matemática, al cabo, la señora Delibes va al problema de frente y lo resuelve por derecho. No hay en «La gran estafa» faramalla retórica, alardes eruditos, bisutería metafísica o aspavientos al vuelo. Plantea una pregunta que, cual las muñecas rusas, incuba un acertijo que enmascara un misterio: ¿Cuándo se nos jodió el Perú? ¿En qué hora aceptamos que los más son los memos? Rousseau, el sesenta y ocho, las guarderías pedagógicas, el obsceno derroche del Adolescente Eterno… Ahora que un video juego se codea con Shakespeare, la estafa, «La gran estafa», la perpetra el silencio. Pasen y lean, pues: la rebeldía es adictiva, un soplo de aire fresco.
Tomás Cuesta
Félix Velasco - Blog

lunes, 28 de mayo de 2012

Los instrumentos musicales más antiguos


Flautas talladas en marfil de mamut y huesos de ave, los instrumentos musicales más antiguos
Hace más de 40.000 años ya había humanos modernos que tocaban instrumentos musicales en Europa. En una excavación en la cueva Geissenklösterle —en el sur de Alemania— se han encontrado y fechado unas flautas talladas en marfil de mamut y huesos de aves. Son las evidencias inequívocas más antiguas de creación musical encontradas hasta la fecha.
Investigadores de las universidades de Oxford y Tübingen han datado entre 42.000 y 43.000 años la antiguedad de estas primitivas flautas. Anteceden en unos 7.000 años a otras analizadas en 2009, también halladas en Alemania, que hasta ahora ostentaban el «record». Hay cierto consenso entre los investigadores de que Geissenklösterle fue uno de los primeros lugares de Europa habitados por los humanos modernos. Este descubrimiento, explican los investigadores, refuerza esta teoría.
Tom Higham, el director de la investigación que ha publicado sus resultados en la revista especializada 'Journal of Human Evolution', explica que «hay una supuesta flauta encontrada en Croacia en una excavación con restos neandertales, pero la mayoría de investigadores creen que los orificios los hizo un depredador carnívoro, no un humano». «Los restos de Geissenklösterle son, sin duda, la evidencia más antigua que existe sobre instrumentos musicales», concluye.
La edad de los instrumentos musicales se obtuvo a través de un método mejorado de datación por radiocarbono, el famoso Carbono-14, que ha retrasado en unos 3.000 años unos resultados anteriores. Pero no fueron las propias flautas las analizadas, sino huesos de animales —con marcas de ser cazados y comidos por humanos— encontrados en las mismas capas de la excavación. Según sus resultados, explican en el propio artículo, las mediciones anteriores no habían descontaminado lo suficiente el colágeno estudiado para ofrecer una datación precisa.
«Este tipo de dataciones de alta resolución son esenciales para establecer una cronología fiable en la que poner a prueba ideas que ayuden a explicar la expansión de los humanos modernos en Europa», explica Higham, «y el proceso que condujo a un gran abanico de innovaciones culturales, incluyendo el advenimiento del arte y la música figurativas», concluye.
En el mundo existen muestras anecdóticas de arte anteriores a las flautas encontradas en Alemania. En 2002 se encontró un bloque de ocre en Suráfrica con tallas humanas abstractas. «¿Es arte?», se pregunta Highman. «Diría que posiblemente sí, pero es algo subjetivo», se responde. «Dar significado a algo así es complicado. En Europa los restos artísticos son indudablemente ejemplos de arte (como las flautas de Geissenklosterle), pero no es difícil imaginar que exista otro arte incipiente que las anteceda. En el caso surafricano se podría ser más concluyente si esos objetos se encontraran con más frecuencia, ya que supondría que eran parte del comportamiento de esa gente», sentencia.
ABC
Félix Velasco - Blog

La gran Mortandad


La gran extinción que casi acabó con la vida en la Tierra
Un estudio realizado por investigadores chinos y británicos, publicado en Nature Geoscience, revela que la vida en la Tierra tardó diez largos millones de años en recuperarse de la gran extinción del Pérmico durante la que, hace 250 millones de años, desaparecieron más del 90 por ciento de todas las especies vivas del planeta.
Que sepamos, los habitantes de la Tierra han estado en serio peligro por lo menos en cinco ocasiones. Cinco grandes episodios catastróficos durante los que, por diversos motivos, la vida misma estuvo a punto de desaparecer. Durante esos eventos de extinción masiva miles de especies, tanto en el mar como en la tierra y el aire, desaparecieron en muy poco tiempo y para siempre.
Entre todas esas catástrofes planetarias, los científicos están de acuerdo en que la peor de todas fue la que tuvo lugar hace 250 millones de años. Conocida como "La gran Mortandad", a la gran extinción del Pérmico sólo sobrevivieron un 10 por ciento de las especies animales y vegetales de cuantas habitaban entonces el planeta. Las causas de la gran extinción siguen sin estar del todo claras: El impacto de un gran meteorito, erupciones volcánicas masivas, acidificación de los océanos... Sea como fuere, nunca nuestro planeta había estado tan cerca de convertirse en una roca desierta, despoblada y estéril.
Los supervivientes fueron tan escasos que los científicos se preguntan desde hace décadas cómo consiguió la vida recuperarse después de un golpe tan tremendamente duro. Y cuanto tiempo tardó en hacerlo. Se sabe, por ejemplo, que justo después de esa gran extinción la Tierra se volvió, durante varios millones de años, un páramo casi desierto, despoblado, sin vegetación y dominado casi por completo por los hongos. Evidentemente, al final, el planeta se recuperó. Pero la cuestión es: ¿Cuánto tiempo tardó en hacerlo?
Algunas pruebas apuntan a la posibilidad de que se produjera un rápido "rebote" de la vida y que en un tiempo relativamente corto (algunos cientos de miles de años) nuevas especies poblaran rápidamente los nichos que habían quedado vacíos. Fue justo entonces, al final del Pérmico, cuando aparecieron los primeros representantes de lo que después sería la era de los dinosaurios, un periodo de prosperidad que duró más de 80 millones de años y que terminó con otra gran extinción, hace 65 millones de años.
Sin embargo, un nuevo estudio llevado a cabo por Zhong-Qiang Chen, de la Universidad de Geociencias de China, y por Michael Benton, de la Universidad de Bristol, sugiere que la recuperación tras la extinción del Pérmico fue mucho más lenta de lo que se pensaba. Y que fueron necesarios diez largos millones de años para que las cosas volvieran a ser como antes.
Para los investigadores, hubo dos razones principales para ello: por un lado, la enorme intensidad de la crisis; y por otro, la larga duración de unas condiciones pésimas para la vida en la Tierra tras la primera oleada de la extinción.
Sea cual fuere la causa inicial, la extinción del Pérmico se vio "alimentada" por toda una serie de graves crisis ambientales: calentamiento global, lluvia ácida, anoxia de los océanos... una auténtica e interminable pesadilla para la vida. Todo ello contribuyó a la enorme tasa de mortalidad. En menos de un millón de años desde su comienzo, nueve de cada diez especies vivas habían desaparecido sin remedio de la faz del planeta.
En palabras del doctor Chen, "Es difícil imaginar cómo se puede acabar con tanta vida, pero no cabe duda de lo que nos dicen las secciones de roca estudiadas en China y en muchos otros lugares del mundo. Aquella fue la mayor crisis a la que nunca se ha enfrentado la vida en la Tierra".
Para el científico, las consecuencias directas de la crisis continuaron notándose durante cinco o seis millones de años tras el episodio inicial, que debió de ser tremendo. Durante ese periodo, en efecto, se fueron produciendo desastres y desequilibrios medioambientales de forma casi continua y, de alguna forma, enlazados unos con otros. Algunos grupos de animales, tanto en el mar como en la Tierra, lograron recuperarse con rapidez y comenzaron a repoblar sus ecosistemas, pero sólo para ver cómo éstos desaparecían poco después, haciendo vanos todos sus esfuerzos.
Para el profesor Benton, profesor de Paleontología de Vertebrados en la Universidad de Bristol y coautor del estudio, "La vida parecía estar volviendo a la normalidad cuando otra crisis la golpeaba y la obligaba de nuevo a empezar desde el principio. La crisis del carbono se repitió varias veces, y las condiciones no volvieron a ser normales hasta por lo menos cinco millones de años después".
Por fin, cuando las crisis medioambientales dejaron de producirse, empezaron a emerger nuevos y complejos ecosistemas. En el mar surgieron nuevos grupos, como el de los cangrejos y langostas ancestrales, así como los primeros reptiles marinos y otras criaturas que sentaron las bases de los futuros ecosistemas modernos.
José Manuel Nieves
Félix velasco - Blog

domingo, 27 de mayo de 2012

Arte de vivir


El arte de vivir es el arte de tomar decisiones mientras gestionamos emociones y razonamientos. Charles Chaplin escribió que la vida es tan corta que solo nos alcanza para ser amateurs.
Félix Velasco - Blog

sábado, 26 de mayo de 2012

Piensa tu

No es aconsejable seguir una idea o una ideología de manera autómata, porque queda bien, lo dice fulano, lo afirma la mayoría o es moda. El proceso de reflexión personal, individualizado y valorado no puede ser sustituido por el pensamiento masificado del monocultivo emocional.
Félix Velasco - Blog