domingo, 16 de marzo de 2008

Francotiradores culturales

FRANCOTIRADORES CULTURALES
Les hablaba la semana pasada de las iniciativas culturales privadas, o casi, que algunos francotiradores libran todavía en este país condenado al analfabetismo y a la desmemoria. A nadie medianamente lúcido se le escapa que, con nuestra infame clase política como garante de la cosa, esa guerra está más perdida que la batalla de Ayacucho. Es evidente que también esta vez ganan los malos, con la complicidad de los mierdecillas y los pazguatos. Pero es justo reconocer que eso les confiere grandeza a los combates finales; a las iniciativas de quienes no se resignan y forman el último cuadro, o con una cantimplora y un rifle suben a un tejado o se echan al monte, o en el mismo paredón escupen a los del piquete, gritándoles «viva el perder» en la puta cara.
Cada noche, cuando tiro a la basura kilos de papel inútil, no puedo menos que pensar en la cantidad de viruta pública que se malgasta editando estupideces que no interesan a nadie: folletos, papel de alta calidad bellamente impreso, antologías chorras, revistas subvencionadas, libros, catálogos, grabados, ediciones sobre los temas más idiotas con alardes tipográficos que cuestan un huevo de la cara, invitaciones para recitales y exposiciones absurdas, pagado todo eso con fondos públicos, y de fundaciones, y cosas así. Algo formidable, claro, si tuviera que ver con la palabra cultura. Me refiero a la cultura de verdad: la que mi­ra hacia adelante apoyándose en lo de atrás, eslabón de una cadena magistral hecha de siglos, que transmite y genera, afinando el intelecto. De cualquier modo, en un país donde es posible oír a un político o a un tertuliano de radio hablar de la cultura de la negociación, o la cultura de la violencia, ya me dirán ustedes qué puede esperar uno de esa palabra.
Y claro. Con esa perspectiva, lo que el Gobierno central, y los autonómicos, y los bancos y los ayuntamientos y las fundaciones entienden por lo general como cultura, es el hip-hop en la plaza Mayor de Madrid, los grafitis de las tapias de la Renfe en Albacete, el trabajo de fin de curso del sobrino del alcalde de Villasopla de Abajo, un concierto de Miguel Bosé con José Bono tocando la pandereta, una edición crítica lujosamente ilustrada de El virgo de Visenteta, un ciclo de apasionantes conferencias sobre los 587 escritores murcianos hoy en activo, la Historia verdadera de los reyes de Cataluña (i Aragó) de toda la vida, un libro de sonetos a la Macarena, o cualquiera de esos siete mil chollos anhelados por todo mediocre cultureta-botijero de capital y provincias, como son algunos infames cursos de los llamados de verano, ciertas escuelas de artes y letras, o plomazos como la revista presuntamente literaria que edita un tal Álvaro Delgado-Gal con pasta de la Fundación Cajamadrid. Inventos que, por lo general y salvo muy honrosas excepciones, son utilísimos para trincar subvenciones por el morro, mamársela a los amiguetes y ajustar cuentas con los enemigos quemando pólvora del rey. Que sale gratis.
Por eso tiene tanto valor la gente que se bate so­la, o con cuatro cañas. Y por eso aprecio tanto, cuando me llegan o me las tropiezo por ahí, las otras hazañas, humildes a veces, de quienes de verdad se lo curran a cuerpo limpio, casi por libre, defendiendo un patrimonio local amenazado, una memoria, un sueño. Francotiradores como el buen Antonio Enrique, en su Guadix, el hombre de la armónica montaña. Luis Delgado, que en el museo de Marina de Cartagena sigue librando combates a tocapenoles contra la ignorancia y el olvido. El Ayuntamiento de la Albuera, que cada año recuerda su histórico campo de batalla. Javier González y quienes hacen posible la excelente revista literaria andaluza El Mercurio. Los que aún pelean en el asedio de Salses, esta vez para salvar el mural del Molino de los Frailes. El profesor Miguel Esteban y los chicos del instituto Emperador Carlos de Medina del Campo, con su magnífica revista El Zampique. Rafael Lema, que persigue libros, corsarios y nau­fragios en la Costa de la Muerte. José Antonio Tojo, a quien no conozco, de cuyo documentadísimo Lobos acosados —los submarinos alemanes hundidos frente a Galicia en la Segunda Guerra Mundial— no he visto una maldita reseña en casi ninguna parte, como tampoco la he visto de Julio Albi y su De Pavía a Rocroi, rigurosa historia de la infantería española en los siglos XVI y XVII. Hablo de ellos y de tantos otros cuyos nombres no caben aquí, amigos conocidos o desconocidos que siguen batiéndose por la única patria que merece la pena. Paladines de causas perdidas, que en ocasiones logran izar su bandera en lo alto del monte Suribachi. Y cuando los veo allí, exhaustos, a veces malheridos, no puedo menos que calentarme al calor de ese combate desesperado por la dignidad y la memoria. Recordando, como recordaba Iñigo Balboa ante los muros de Breda, que la honra de un país o una nación no es sino la suma de las menudas honras de cada cual.
Arturo Pérez-Reverte

El pavo de acción de Gracias

EL PAVO DE ACCIÓN DE GRACIAS
La fiesta por excelencia en Estados Unidos es el llamado Thanksgiving Dau o Día de Acción de Gracias que, desde 1789 se celebra el cuarto jueves de noviembre. Sus orígenes se remontan a la época colonial.
Algunas de las colonias americanas surgieron como resultado de conflcitos religiosos en Inglaterra, por ejemplo, el que enfrentó a los puritanos con la Iglesia de Inglaterra que, según ellos, se parecía demasiado a la católica romana. La monarquía apoyó a la Iglesia y los puritanos más exaltados, los llamados separatistas, se vieron forzados a exiliarse. Tras un intento fallido de establecerse en los Países Bajos, finalmente decidieron peregrinar hasta el territorio de las colonias americanas y buscar allí un hogar donde poder practicar sus creencias en libertad. El 16 de septiembre de 1620 se embarcaron en el el puerto de Plymouth, en un barco llamado Myflower, 101 puritanos, son los Padres Peregrinos. En noviembre, el Myflower llegó a la punta del cabo Cod y acabaron desembarcando un més más tarde en una pequeña ensenada bautizada casualmente por anteriores exploradores con el nombre del puerto inglés del que ellos habían partido, Plymouth, en lo que más tarde sería el estado de Massachusetts.
Al desembarcar, eligieron un lugar que llamaron Plymouth Plantation y nombraron gobernador a John Carver. El riguroso invierno en esas latitudes les tomó por sorpresa, sin tener tiempo para prepararse para duras condiciones de privación y frío, sufriendo hambre y enfermedades. Del centenar de peregrinos no sobrevivieron la mitad. Los que lo lograron, debieron su suerte a la ayuda y alimentos que los nativos de la zona, los indios Wampanoag, les proporcionaron. El nuevo gobernador fue William Bradford. Las relaciones con los indios de la zona eran amistosas y, gracias a la intervención de algunos de ellos, pudieron obtener su primera cosecha de maíz al año siguiente.
En el otoño de aquel 1621, Bradford instituyó "un día de dar gracias al Señor para que podamos de una manera más especial regocijarnos después de haber recogido el fruto de nuestro trabajo". En la comida que se preparó para celebrarlo participaron noventa indios de la zona.
Esa pacífica convivencia con los nativos duraría pocos años, ya que la masiva afluencia de colonos europeos y la ocupación creciente de los territorios de los indígenas les llevaría a enfrentamientos continuos. El resultado de tales confrontamientos fue la casi total exterminación de los indios Wampanoag. Tras la llamada guerra del Rey Philip en 1675, sólo sobrevivirían 400.
Durante siglo y medio la celebración tuvo una perioricidad irregular y un alcance sólo regional, pero en 1789, tras la unión de las Trece Colonias, a instancias del primer presidente, George Washington, se decidió volver a celebrar el Día de Acción de Gracias. En 1863, Abraham Lincoln declaró que la celebración se realizara como fiesta nacional de los Estados Unidos. Sin embargo, no fue hasta 1941 que el Congreso Federal estableciera la fecha como fiesta oficial.
La ilustración representa El primer Día de acción de gracias, pintado por Jean Leon Gerome Ferris (1863–1930).
Félix Velasco

viernes, 14 de marzo de 2008

Talante

TALANTE
En la parte final de su última entrevista de campaña, en la Cadena Ser, José Luis Rodriguez (¿porque no le gustará utilizar su primer apellido y prefiere el materno o el acrónimo ZP?), fue sometido a una encuesta por parte del director del programa, Carlos Francino, con cuatro afirmaciones a las que podía responder con "muy de acuerdo", "bastante de acuerdo", "bastante en desacuerdo" y "muy en desacuerdo".
A la afirmación de: "Es lógico que en Cataluña se imponga una multa a alguien que sólo rotula en su comercio en castellano porque el catalán ha sido discriminado muchos años y ahora hay que compensar".
Rodríguez trató de zafarse con evasivas afirmando que se trata de "una norma que está aprobada por unos órganos que tiene la competencia y hay que respetar las normas y sobre todo no hacer de ello un elemento de división" pero Francino le interrumpió de inmediato diciendo: "eso es voto explicativo, voto con observaciones en este momento en las encuestas no funciona", forzándole a que contestara con claridad, así que Rodriguez contestó con toda contundencia: "pues estoy más de acuerdo".
Bueno, ya sabemos a qué atenernos. Pienso que jamás debería utilizarse la cultura como arma política,... ni como herramienta represora,... ni para anular otras culturas,... ni para imponer ideologías,... ni como instrumento de venganza,... ni acallar otra para que sólo se oiga la propia,.. ni para poner barreras,... ni para reprimir pensamientos,... ni para hacer aflorar odios,... ni como limitación para que otros puedan acceder a los órganos de gobierno, ni ... La cultura es siempre el resultado de una civilización, o acaso sea la civilización el resultado de una cultura, pero nunca una guillotina que asesine la Libertad en nombre de una supuesta justicia.
Félix Velasco

sábado, 1 de marzo de 2008

El efecto mariposa

EL EFECTO MARIPOSA
Si agita hoy, con su aleteo, el aire de Pekín, una mariposa puede modificar los sistemas climáticos de Nueva York el mes que viene (J. Gleick)

Hacia 1960, el meteorólogo Edward Lorenz se dedicaba a estudiar el comportamiento de la atmósfera, tratando de encontrar un modelo matemático, un conjunto de ecuaciones, que permitiera predecir a partir de variables sencillas, mediante simulaciones de ordenador, el comportamiento de grandes masas de aire, en definitiva, que permitiera hacer predicciones climatológicas.
Lorenz realizó distintas aproximaciones hasta que consiguió ajustar el modelo a la influencia de tres variables que expresan como cambian a lo largo del tiempo la velocidad y la temperatura del aire. El modelo se concretó en tres ecuaciones matemáticas, bastante simples, conocidas, hoy en día, como modelo de Lorenz.
Pero, Lorenz recibió una gran sorpresa cuando observó que pequeñas diferencias en los datos de partida (algo aparentemente tan simple como utilizar 3 ó 6 decimales) llevaban a grandes diferencias en las predicciones del modelo. De tal forma que cualquier pequeña perturbación, o error, en las condiciones iniciales del sistema puede tener una gran influencia sobre el resultado final. De tal forma que se hacía muy difícil hacer predicciones climatológicas a largo plazo. Los datos empíricos que proporcionan las estaciones meteorológicas tienen errores inevitables, aunque sólo sea porque hay un número limitado de observatorios incapaces de cubrir todos los puntos de nuestro planeta. esto hace que las predicciones se vayan desviando con respecto al comportamiento real del sistema.
Lorenz intentó explicar esta idea mediante un ejemplo hipotético. Sugirió que imaginásemos a un meteorólogo que hubiera conseguido hacer una predicción muy exacta del comportamiento de la atmósfera, mediante cálculos muy precisos y a partir de datos muy exactos. Podría encontrarse una predicción totalmente errónea por no haber tenido en cuenta el aleteo de una mariposa en el otro lado del planeta. Ese simple aleteo podría introducir perturbaciones en el sistema que llevaran a la predicción de una tormenta.
De aquí surgió el nombre de efecto mariposa que, desde entonces, ha dado lugar a muchas variantes y recreaciones.
Se denomina, por tanto, efecto mariposa a la amplificación de errores que pueden aparecer en el comportamiento de un sistema complejo. En definitiva, el efecto mariposa es una de las características del comportamiento de un sistema caótico, en el que las variables cambian de forma compleja y errática, haciendo imposible hacer predicciones más allá de un determinado punto, que recibe el nombre de horizonte de predicciones.
Félix Velasco

miércoles, 27 de febrero de 2008

Carta a María


CARTA A MARIA

Tienes catorce años y preguntas cosas para las que no tengo respuesta. Entre otras razones, porque nunca hay respuestas para todo. Y además, he pasado la vida echando la pota mientras oía a demasiados apóstoles de vía estrecha, visionarios y sinvergüenzas que decían tener la verdad sentada en el hombro. Yo sólo puedo escribirte que no hay varitas mágicas, ni ábrete sésamos. Esos son cuentos chinos. De lo que sí estoy seguro es de que no hay mejor vacuna que el conocimiento. Me refiero a la cultura, en el sentido amplio y generoso del término: no soluciona casi nada, pero ayuda a comprender, a asumir, sin caer en el embrutecimiento, o en la resignación. Con ello quiero sugerirte que leas, que viajes, y que mires.
Fíjate bien. Eres el último eslabón de una cadena maravillosa que tiene diez mil años de historia; de una cultura originalmente mediterránea que arranca de la Biblia, Egipto y la Grecia clásica, que luego se hace romana y fertiliza al occidente que hoy llamamos Europa. Una cultura que se mezcla con otras a medida que se extiende, que se impregna de Islam hasta florecer en la latinidad cristiana medieval y el Renacimiento, y luego viaja a América en naves españolas para retornar enriquecida por ese nuevo y vigoroso mestizaje, antes de volverse Ilustración, o fiesta de las ideas, y ochocentismo de revoluciones y esperanzas. 0 sea, que no naciste ayer.
Para conocerte, para comprender, lee al menos lo básico. Estudia la Mitología, y también a Homero, y a Virgilio, y las historias del mundo antiguo que sentó las bases políticas e intelectuales de éste. Conoce al menos el alfabeto griego y un vocabulario básico. Estudia latín si puedes, aunque sólo sea un año o dos, para tener la base, la madre, del universo en que te mueves. Da igual que te gusten las ciencias: ten presente -como siempre recuerda Pepe Perona, mi amigo el maestro de Gramática-, que Newton escribió en latín sus Principia Mathematica, y que hasta Descartes toda la ciencia europea se escribió en esa lengua. Debes hablar inglés y francés por lo menos, chapurrear un poco de italiano, y que el estudio del gallego, del euskera, del catalán, que tal vez sean tus hermosas y necesarias lenguas maternas, no te impida nunca dominar a la perfección ese eficaz y bellísimo instrumento al que aquí llamamos castellano y en todo el mundo, América incluida, conocen como español. Para ello, lee como mínimo a Quevedo y a Cervantes, échale un vistazo al teatro y la poesía M siglo de Oro, conoce a Moratín, que era madrileño, a Galdós, que era canario, a Valle-Inclán, que era gallego, a Pío Baroja, que era vasco. Rastrea sus textos y encontrarás etimologías, aportaciones de todas las lenguas españolas además de las clásicas y semíticas. Con algunos de ellos también aprenderás fácilmente Historia, y eso te llevará a Polibio, Herodoto, Suetonio, Tácito, Muntaner, Moncada, Bernal Díaz del Castillo, Gibbon, Menéndez Pida¡, Elliot, Fernández Álvarez, Kamen y a tantos otros. Ponlos a todos en buena compañía con Dante, Shakespeare, Voltaire, Dickens, Stendhal, Dostoievski, Tolstoi, Melville, Mann. No olvides el Nuevo Testamento, y recuerda que en el principio fue la Biblia, y que toda la historia de la Filosofía no es, en cierto modo, sino notas a pie de página a las obras de Platón y Aristóteles.
Viaja, y hazlo con esos libros en la intención, en la memoria y en la mochila. Verás qué pocos fanatismos e ignorancias de pueblo y cabra de campanario sobreviven a una visita paciente a El Escorial, a una mañana en el museo del Prado, a un paseo por los barrios viejos de Sevilla, a una cerveza bajo el acueducto de Segovia. Llégate a la Costa de la Muerte y mira morir el sol como lo veían los antiguos celtas del Finis Terrae. Tapea en el casco viejo de San Sebastián mientras consideras la posibilidad de que parte del castellano pudo nacer del intento vasco por hablar latín. Observa desde las ruinas romanas de Tarragona el mar por el que vinieron las legiones y los dioses, intuye en Extremadura por qué sus hombres se fueron a conquistar América, sigue al Cid desde la catedral de Burgos a las murallas de Valencia, a los moriscos y sefardíes en su triste y dilatado exilio. En Granada, Córdoba, Melilla, convéncete de que el moro de la patera nunca será extranjero para ti. Y sitúa todo eso en un marco general, que también es tuyo, visitando el Coliseo de Roma, la catedral de Estrasburgo, Lisboa, el Vaticano, el monte San Michel. Tómate un café en Viena y en París, mira los museos de Londres, descubre una etimología almogávar en el bazar de Estambul o una palabra hispana en un restaurante de Nueva York, lee a Borges en la Recoleta de Buenos Aires, sube a las pirámides de Egipto y a las mejicanas de Teotihuacan. Si haces todo eso -o al menos sueñas con hacerlo-, conocerás la única patria que de verdad vale la pena.

Arturo Pérez-Reverte

sábado, 2 de febrero de 2008

El Batallón Sagrado de Tebas

El Batallón Sagrado de Tebas era un grupo de guerreros de élite, compuesto por 150 parejas de hombre homosexuales. Estos hombres debían luchar más motivados, ya que de ellos dependía la protección de su amante y para no aparecer como un cobarde frente a este. La idea parece ser que funcionó, ya que durante 33 años no perdieron una batalla.
Las parejas consistían en un miembro de mayor edad o "heniochoi" (conductor) y uno más joven o "paraibatai" (compañero). 
La motivación para el uso del "ejército de amantes" en batalla lo expresa Plutarco: "Para hombres de la misma tribu o familia hay poco valor de uno por otro cuando el peligro presiona; pero un batallón cimentado por la amistad basada en el amor nunca se romperá y es invencible; ya que los amantes, avergonzados de no ser dignos ante la vista de sus amados y los amados ante la vista de sus amantes, deseosos se arrojan al peligro para el alivio de unos y otros."
Pelópidas los tomó como su guardia personal al ver su arrojo y valentía. Fueron derrotados por los macedonios en 380 adC en la batalla de Charona. Cuando Filipo - el padre de Alejandro Magno - triunfador vió los hombres muertos junto a sus amantes, lloró. El rey macedonio les hizo un monumento de mármol - representando un león - que fue destruido y, redescubierto en 1818, fue reconstruído.
Aunque Plutarco afirmó que los tres centenares de guerreros de la banda murió ese día, la excavación del cementerio en el monumento del León en 1890 solo fueron descubiertos 254 esqueletos, dispuestos en siete filas.
Hay antecedentes de organizaciones militares similares en Cartago, Astarte y Baal.
Félix Velasco - Blog

Kamikaze

Cuando Kublai Khan, nieto de Genghis Khan, conquistó China, se dispuso para conquistar también las islas japonesas, con una flota de 9000 naves y 140000 hombres. Durante el viaje, el viento cambió repentinamente y estrelló la flota contra la costa japonesa. Así, Japón fue salvada por el Viento Divino, que en japonese es "Kamikaze". Este nombre fue usado posteriormente por los pilotos suicidas en la Segunda Guerra Mundial. 
Pero si un kamikaze iba a a estrellarse contra un barco ¿para qué quería un casco el piloto? Algunos pilotos de la Segunda Guerra Mundial tenían al costumbre de despegar, aterrizar o, incluso, volar con la cúpula de la cabina abierta, con lo que el uso de estos gorros eran de vital importancia para evitar congelación. Pero aparte de esto, en dichos “pre-cascos” se instalaban el equipo de radio, con lo que servían de herramienta imprescindible de comunicación.
Félix Velasco - Blog

miércoles, 30 de enero de 2008

sábado, 26 de enero de 2008

Empire State Building


EMPIRE STATE BUILDING

Famoso rascacielos neoyorkino situado en la esquina de 5th Avenue con 34th Street, fue el edificio más alto del Mundo (380.75 metros), superando al Chrysler Building, el anterior rascacielos más alto del Mundo, en 70 metros. Este record lo mantuvo hasta 1973, cuando se construyó el World Trade Center, las torres gemelas de Nueva York que medían 417 metros de altura hasta que el mayor atentado terrorista del mundo las derribó el 11 de Septiembre de 2001. El Empire State Building batió también la marca de rapidez de construcción, con cuatro pisos por semana. Además, increiblemente, costó menos de lo previsto (41 millones de dólares en vez de 50), debido a la sobriedad de la arquitectura y a la Depresión, que produjo reducción del precio de los materiales y de los salarios. El mástil superior fue diseñado para amarrar dirigibles, a los cuales, por aquel entonces, se les auguraba un prometedor futuro.

Este edificio, desde su origen ya fue protagonista de uno de los mayores films de Hollywood, "King Kong". Su imagen aparece en más de 100 películas.

Los colores de la iluminación de este rascacielos cambian dependiendo de la fiesta que se celebre: St. Patrick's Day, Independence Day, Semana Santa, Halloween, Memorial Day, Navidad-Año Nuevo y Gay's Day. Suele celebrarse una carrera por las escaleras del edificio para subir 86 plantas (320 metros) con 1576 escalones de 20.3 centímetros (los escalones españoles suelen tener 3 centímetros menos). El record supera en pocos segundos los 10 minutos.

A las 9:49 de la mañana del 28 de julio de 1945, en un día muy nublado, un bombardero B-25 Mitchell chocó contra el edificio, entre los pisos 79 y 80, matando a 14 personas. A pesar de los daños el edificio reabrió a los dos días. El edificio es uno de cuatro edificios en Nueva York que han sido chocados por aviones (los otros siendo las Torres Gemelas y el Edificio Belaire).

Félix Velasco

Se equivocó la paloma


SE EQUIVOCÓ LA PALOMA

Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.
Por ir al Norte, fue al Sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba.
Creyó que el mar era el cielo;
que la noche la mañana.
Se equivocaba.
Que las estrellas eran rocío;
que la calor, la nevada.
Se equivocaba.
Que tu falda era tu blusa;
que tu corazón su casa.
Se equivocaba.
(Ella se durmió en la orilla.
Tú, en la cumbre de una rama.)

Rafael Alberti, (n. 1902)

Consejos para ser feliz


CONSEJOS PARA SER FELIZ

El día más bello, hoy
La cosa más fácil, equivocarse
El obstáculo más grande, el miedo
El mayor error, abandonarse
La raíz de todos los males, el egoísmo
La distracción más bella, el trabajo
La peor derrota, el desaliento
Los mejores maestros, los niños
La primera necesidad, comunicarse
La mayor felicidad, ser útil a los demás
El misterio más grande, la muerte
El peor defecto, el mal humor
El ser más peligroso, el mentiroso
El sentimiento más ruin, el rencor
El regalo más bello, el perdón
Lo más imprescindible, el hogar
La ruta más rápida, el camino correcto
La sensación más grata, la paz interior
El arma más eficaz, la sonrisa
El mejor remedio, el optimismo
La mayor satisfacción, el deber cumplido
La fuerza más potente, la fe
Los seres más necesitados, los padres
Lo más hermoso de todo, el amor.

Madre Teresa de Calcuta

miércoles, 23 de enero de 2008

martes, 22 de enero de 2008

Tiempo de cuchillitos

TIEMPO DE CUCHILLITOS
Esto nos viene desde aquellos tiempos en los que alguien, un día, nos dejó fuera del juego en la tarde infantil. O bien nos dejó fuera el dueño del balón, o el dueño del corral de juego, o el líder pandillero que ponía y quitaba a su antojo. Desde entonces, hemos dependido -sálvese quien pueda- de una decisión de otro. Y desde entonces arrastramos unas ganas enormes de alcanzar el poder para ajustar cuentas que no acaban de borrarse, que no acabamos de borrar. He conocido a hombres que se pasaron media vida luchando por un cargo desde el que pudieran fastidiarle la vida a alguien que, en la niñez, le hubiera hecho un roto en la dignidad. Craso error, porque nunca la supuesta satisfacción de una venganza zurce, sin un pinchazo en el dedo propio, un viejo descosido, por más que, en casos así, algunos recurran al malévolo aforismo de Jules Renard: «No basta con ser feliz, hace falta que los demás no lo sean».

Todo esto se multiplica por mil en asuntos de la política y de políticos. Cuando los alcaldes se mantenían en el cargo más tiempo que los municipales, los cuchillitos de la venganza se oxidaban en los hondos cajones de la espera, así como brillaban a diario en manos de quienes tenían el poder o estaban cerca de él. Con la llegada de la democracia vinieron viejas venganzas por daños más heredados que sufridos en propias carnes o en propia dignidad. En algunas personas, la palabra libertad se parecía mucho a la palabra revancha, a la palabra desquite. Algunos se tomaron el nuevo tiempo de España como la ocasión para ajustar cuentas con algunos de los que ellos consideraban causa de los males de su familia. Hemos madurado algo en democracia, pero volvemos a las tardes infantiles en cuanto unas listas se preparan, en cuanto una voz de mando nos quita, nos pone, nos deja cerca de los que mandan o nos manda al reducto infame de los condenados a perder o a seguir perdiendo.

Es tiempo de cuchillitos. No de cuchillos. Los cuchillos, como nosotros, han cambiado, y ya no son vulgares e infames hojas mostradas con descaro, como aquellas facas de bandolero donde el sol se miraba con ojos de sangre; los cuchillos son cuchillitos, y han cambiado su capa de óxido por la de plata, pero siguen cortando con sus dos filos y siguen ensartando con su aguda punta, esa punta que a veces, muchas veces, se clava en la carne como si estuviera haciéndole un favor al agredido. Tiempo de cuchillitos. Tiempo de organizar listas, de tener que elegir, de tener que dejar fuera a unos, de meter a otros. Y de espera, y de acechos. Y ahí, en todos los sitios, hay una cubertería que cuida tanto el cuchillo como la cuchara, que en la mesa del poder cuenta tanto pinchar bien la carne como asegurar la cucharada. Y nacen los bandos. Bandos donde unos llevan cuchillos al platero y otros los dejan oxidándose en los hondos cajones de la espera. No hay lista, local, autonómica o nacional, en la que los cuchillitos no jueguen un papel fundamental. Los armeros de la política democrática no tienen fusiles, por suerte, pero no desdeñan los cuchillitos, tan necesarios para todos. Suena por el aire de pulsos de la política un viento de cuchillos, aquello que decía Hernández, «Un carnívoro cuchillo / de ala dulce y homicida...», el que sostenía «un vuelo y un brillo» alrededor de su vida. Cuchillos heredados o encargados en la cuchillería de la ocasión. Jinetes y descabalgados, incluso del mismo bando, se dan a la invisible esgrima de los aceros en acecho, al invisible navajeo de la palabra punzante, al tajo definitivo que cercena y decapita. Después, los veremos ir tan felices... ¿Por qué? Bécquer da la respuesta: «Porque no brota sangre de la herida. Porque el muerto está en pie».

Antonio García Barbeito

lunes, 21 de enero de 2008

Politica

Félix velasco -Blog

sábado, 12 de enero de 2008

Besos

BESOS

Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.

Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.

Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.

Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.

Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.

Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.

Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.

Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.

Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.

¿Te acuerdas del primero...? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenaron sé de lágrimas tus ojos.

¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos... vibró un beso,
y qué viste después...? Sangre en mis labios.

Yo te enseñe a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Gabriela Mistral

Yo voy soñando caminos


YO VOY SOÑANDO CAMINOS

Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!...

¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero...
- la tarde cayendo está-.

"En el corazón tenía
"la espina de una pasión;
"logré arrancármela un día:
"ya no siento el corazón".

Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.

La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanqueas
e enturbia y desaparece.

Mi cantar vuelve a plañir:
"Aguda espina dorada,
"quién te pudiera sentir
en el corazón clavada".

Antonio Machado

Las Siete Maravillas del Mundo


LAS SIETE MARIAVILLAS DEL MUNDO

Fueron escogidas por ser las siete obras más perfectas del Mundo, tanto arquitectónicas como escultóricas. No se sabe exactamente quién las eligió, pues algunas fuentes señalan a un ingeniero alejandrino, Filón de Bizancio, en el siglo III, y otras fuentes, quizás más fiables, señalan a Antipater de Sidón, en el siglo II a.C:
  1. La pirámide de Keops, en Gizeh (Egipto) mandada construir por Keops, 2º faraón de la IV dinastía, hacia el año 2.600 a.C. Medía 146 metros de altura (actualmente sólo 138), 227 metros de lado y ocupa unas 4 hectáreas. Cada cara se orienta exactamente a un punto cardinal teniendo la entrada en su cara Norte, como las otras 2 famosas pirámides más pequeñas (Kefrén y Mikerinos). Fue: construida como monumento funerario por unos 110.000 obreros.

  2. Los Jardines Colgantes de Babilonia, en la Baja Mesopotamia (Iraq, cerca de Bagdad). Realizados por Nabucodonosor II, rey de Babilonia, durante su reinado (605-562 a.C.) Desde las terrazas escalonadas de estos jardines los árboles asomaban y colgaban sobre los muros de la ciudad.

  3. La estatua de Zeus, en Olimpia (Península del Peloponeso, Grecia). Esculpida por el griego Fidias (490-431 a.C.), el escultor más grande del mundo griego, hacia el año 431 a.C. Fue descrito minuciosamente por Pausanias y representa al dios sentado en un trono ricamente decorado, la estatua criselefantina (de oro y marfil), tenía unos 10 metros de altura. Creada para el célebre santuario de Zeus, por el que se celebraban los Juegos Olímpicos, actualmente no se conserva nada de ella.

  4. El templo de Artemisa, en Éfeso, antigua ciudad griega, al O. de Turquía. Diversos arquitectos cretenses colaboraron en su construcción. El Santuario no dejó de desarrollarse desde el siglo VII a.C. hasta la construcción de un inmenso templo díptero iniciado hacia el 560 a.C. y que su construcción duró más de 120 años. Fue un templo a cielo abierto rodeado por 117 columnas jónicas. Incendiado por Eróstrato (356 a.C.), fue reconstruido antes de ser saqueado por Nerón, destruido por los godos y explotado como cantera por los bizantinos. Quedan pocos restos visibles. Artemisa es una de las mayores divinidades de los griegos: Hija de Zeus y Leto, hermana de Apolo.

  5. El Mausoleo de Halicarnaso, monumento funerario mandado a construir por Artemisa II tras la muerte de su esposo y hermano, el rey Mausoleo, en Halicarnaso, antigua ciudad de Caria, actual Bodrum (SO de Turquía), en el siglo IV a.C. Se supone que era muy grande, acabado en una pirámide con una estátua en la cumbre. Newton excavó el lugar (1857) y llevó a Londres fracmentos: Estatuas de Mausolo y Artemisa, placas del friso... (Museo Británico). Destruido por un terremoto, sus piedras fueron empleadas en el castillo de Bodrum por los caballeros de Rodas. Actualmente, en el lugar no queda casi nada.

  6. El Coloso de Rodas. Estatua de Helios de 32 metros de alto, colocada a la entrada del Golfo de Rodas, a la entrada del puerto del mismo nombre Rodas, al Norte de la isla de Rodas (Grecia). Fue derribada por un terremoto en el 223 a.C. Obra del griego Cares de Lindos (discípulo de Lisipo) y erigida sobre 281-280 a.C. Helios es el Dios griego del Sol y de la luz del día, hermano de Eos, la Aurora, y de Selene, la Luna. Era considerado protector de la isla de Rodas.

  7. El Faro de Alejandría, al Norte de Egipto. Su autor fue Sostrato de Cnido. Terminado hacia 280 a.C., se derrumbó hacia 1340. A pesar de que no se conserva nada de este gigantesco Faro, nos han llegado grabados medievales que lo muestran formado por una torre de planta cuadrada terminada por una pirámide de igual planta y altura que esa torre. El gigantesco Faro iluminaba a los navegantes con una hoguera que ardía noche y día en el interior de la fabulosa Piedra Transparente (probablemente una combinación de espejos y lentes). Tras la conquista árabe (siglo VII) el califa Al-alid mandó desmontarlo creyendo que iba a encontrar bajo sus cimientos el tesoro de Alejandro Magno (Macedonia 356 a.C.-Babilonia 323 a.C.). Cuando comprendió que le habían engañado ya era demasiado tarde y sus intentos de reconstruirlo no fueron posibles, hasta la Piedra Transparente estaba destrozada. Lo que quedó se transformó en mezquita hasta 1341 en el que un terremoto acabó con sus restos.
Félix Velasco

El Premios Nobel


EL PREMIO NOBEL

Los premios Nobel nacieron por voluntad del sabio e industrial sueco Alfredo Nobel (1833-1896), inventor de la dinamita, que al morir quiso recompensar con su inmensa fortuna a las personalidades que rinden servicio a la Humanidad. Su deseo quedó plasmado en su testamento fechado en París en 1895, un año antes de su muerte.
Sus productos fueron de enorme importancia para la construcción, la minería, la ingeniería y la industria militar; con ellos puso los cimientos de una fortuna, que acrecentó con la inversión en pozos de petróleo en el Cáucaso.
De sus más de 350 patentes, su invento más famoso es la dinamita, que resolvía el problema de la inestabilidad de la nitroglicerina, y que, a partir de ese momento, evitó las muertes que se producían por la manipulación de la nitroglicerina, al hacer ésta más estable por añadidura de granulado de ladrillo. El incentivo para este invento fue la muerte de su hermano en el laboratorio donde artesanalmente fabricaban la nitroglicerina.
Se calcula que su fortuna en el momento de su muerte era de 33.000.000 de coronas, de las que dejó a su familia 100.000 coronas. El resto fue a un fondo para el premio Nobel y destinadas a la creación de la Fundación Nobel. La Fundación es independiente de las compañías que en todo el mundo llevan aún el nombre de Nobel.

El testamento preveía así el reparto de los premios:

"Una parte al que haya hecho el descubrimiento o la invención más importante en el campo de la física: una al que haya hecho el descubrimiento o el progreso más destacable en química; una al descubrimiento más importante en el campo de la fisiología o la medicina; una al que haya producido en el campo literario la obra más destacable de una tendencia idealista, y una parte al que haya actuado más o mejor para la fraternización de los pueblos, la abolición o la reducción de las armas permanentes así como para la formación y la difusión de congresos para la paz".

A efectos legales, el testamento no designaba a ningún responsable en particular para la fortuna, lo que suscitó vivas protestas de los miembros de la familia Nobel en enero de 1987.

Alfred Nobel tampoco consultó a las diversas instituciones que entregan anualmente los premios para que asumieran la responsabilidad.

Solventar esos detalles requirió tres años, al término de los cuales se creó un Fundación Nobel para gestionar el capital de los premios, mientras que los diversos organismos designados por el testamento aceptaban encargarse de su atribución.

En 1968, con motivo de su tricentenario, el banco central sueco instituyó un premio de Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel y puso para ello una suma equivalente a la de los otros premios para ser entregada anualmente.

Actualmente el premio está dotado con 10 millones de coronas suecas ( que se pueden dividir hasta tres laureados en cada categoría.
Félix Velasco

miércoles, 2 de enero de 2008

De euros y café


DE EUROS Y CAFE

Rodríguez Zapatero y Solbes van a tomar un café y el problema estará cuando haya que pagar, y decida pagar Zapatero, porque Zapatero sacará dos euros para recoger una vuelta de cuarenta céntimos y Solbes le dirá que con dos euros no paga los dos cafés, que saque tres euros y deje, de la vuelta, cinco céntimos de propina, que estamos derrochando mucho en propinas; a lo que el presidente se negará, ya que le dirá que cómo va a dejar sólo cinco céntimos, si son ocho pesetas de ayer, y entonces le responderá Solbes que esa propina está bien, que lo que tiene que ajustar mejor es el precio del café, que si cada café cuesta un euro con treinta, le devolverán cuarenta céntimos, que recoja treinta y cinco y sólo deje cinco céntimos de propina. Zapatero le diría que cómo va a ser ése el precio del café, si él tiene entendido que cuesta ochenta céntimos, o sea, ciento treinta y tres pesetas de ayer, y Solbes entonces tratará de aclararle -no en tres tardes, en ese momento- que está equivocado, que un café es más caro de lo que él cree, y que eso le pasa por no haber interiorizado el euro, que se olvide de las pesetas y vaya al grano, o sea, al euro, porque eso, le añadirá, no está bien que le pase a un presidente del Gobierno.

No piensen que este texto es un galimatías que he colocado a mala fe. Eso es lo que los españoles deducen tras escuchar, por un lado, a Rodríguez Zapatero, y por otro, a Solbes. Zapatero está en el café de ciento treinta y tres pesetas y cuarenta céntimos de propina, y Solbes, que ha interiorizado el euro, sabe que los ochenta céntimos que dice Zapatero resultan un euro con treinta, o sea, doscientas dieciséis pesetas, y que por ese precio el café, con cinco céntimos de propina -ocho pesetas largas- va aviado el camarero. Llevan razón: unos no hemos interiorizado el euro y otros no sabemos que el café cuesta más de un euro. Y así andamos, como ellos, liados entre el café y los euros. Todavía no hemos interiorizado el euro, es cierto. Pero lo que tienen que pedirle al cielo es que España no los interiorice a los dos y sepamos, en verdad, cuál es su valor real y cuánto nos están costando.

Antonio García Barbeito